martes, septiembre 26, 2006

Me caigo de sueño


Siempre fui noctámbula. Para mí el hecho de estar despierta a las 3 de la mañana me parecía algo normal. Disfruto con el silencio de la noche, con la tranquilidad que se despierta en el ambiente mientras el resto de la gente está sumida entre las brumas del sueño.
Llevo ya bastantes días en que mi horario se ha cambiado radicalmente, en el sentido de que a las 7 de la mañana me despierto como un reloj. Me quedo en la cama un rato porque cuando miro sorprendida la hora intento volverme a dormir. A las 8 ya no puedo parar.
Esto me pasa desde un día que me quedé de gaupasa (es vasco, pero suena mejor que en castellano) y aguanté todo el día sin dormir hasta que a las 9 de la noche me caía rendida sobre la cama. Así es como desde entonces duermo a las mismas horas en que la gente suele marchar a dormir, o más bien, me voy a la cama con los lunnis y los niños.
En estos momentos estoy atontada así que es lo que me dispongo a hacer. Me duele al masticar. Al menos he acabado con el dentista. Supuestamente mis encías estarán curadas en una semana, y me alegro, al menos para no pasar por lo que he pasado hoy. Para mí que me han puesto mal la anestesia. Como noto la boca muy sensible y tras hacerme a la idea de que no cenaré, lo mejor que puedo hacer es intentar conciliar el sueño.
Es posible que me esté pasando algo bueno pues también me cuesta poco dormirme, después de que haya estado mes tras mes maldurmiendo, al final parece que puedo controlar también los estados oníricos. Será irme y caer rendida, cuando antes me pasaba horas eternas dando vueltas en la cama sin poder pegar ojo. No hay mal que por bien no venga. Yo siempre he pensado que el insomnio es mental.
También siento nostalgia de esas noches que no querías que acabaran nunca. Pero prefiero ver la luz del sol.

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