De repente, un día pasas por los mismos sitios de siempre pero no están igual que siempre, miras para arriba porque algo llama tu atención, y... voilà!
Sí, una concha dorada donde antes no estaba. No lleva mucho tiempo. De hecho, paso muchos días por ahí y no estaba este verano.
Una concha que brilla más que el resto. Me viene a la mente que las personas somos parecidas a las famosas conchas de Salamanca. Hay personas que brillan también más que el resto, personas por las que inevitablemente nos sentimos atraídas. Sí, y esas personas debemos de cuidarlas siempre, que nunca pierdan su brillo.
Una concha que brilla más que el resto. Me viene a la mente que las personas somos parecidas a las famosas conchas de Salamanca. Hay personas que brillan también más que el resto, personas por las que inevitablemente nos sentimos atraídas. Sí, y esas personas debemos de cuidarlas siempre, que nunca pierdan su brillo.
Roci, te lo dedico, nunca pierdas tu brillo. No sabes lo que me has hecho reír hoy.
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