
La tentación nos llega a todos. El que sucumbamos a ella o no depende de nuestra capacidad para reconocer su disfraz.
A veces nos llega con la forma de una vieja llama que vuelve a renacer, o un nuevo amigo que puede acabar siendo mucho más, o un niño que despierta sentimientos que no sabíamos que teníamos.
Y así cedemos a la tentación sabiendo siempre que por la mañana tendremos que sufrir las consecuencias.
A veces nos llega con la forma de una vieja llama que vuelve a renacer, o un nuevo amigo que puede acabar siendo mucho más, o un niño que despierta sentimientos que no sabíamos que teníamos.
Y así cedemos a la tentación sabiendo siempre que por la mañana tendremos que sufrir las consecuencias.
(Fragmento sacado de "Mujeres Desesperadas").
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