martes, septiembre 26, 2006

Esa sensación...

Me encanta esa sensación de saber lo que está pensando el otro en ciertos momentos. Disfruto saber con sólo mirar a los ojos lo que me quiere decir. O descubrir su estado de ánimo con sólo el silencio. Es suficiente respuesta el silencio para saber qué pasa por la cabeza de la otra persona.
Asimismo disfruto en los instantes en que la otra persona sabe que me pasa algo o que descubre mi estado de ánimo sin decir nada. Supongo que nuestro cuerpo puede comunicarse de otras formas que no tienen por qué ser siempre habladas.
Echo de menos que alguien adivine lo que pasa por mi cabeza. Antes ocurría. Quizás es que últimamente no me abro a nadie o no quiero que nadie sepa lo que tengo dentro. Es posible que me dé miedo dejar que lo vea nadie.

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