sábado, septiembre 16, 2006

Ya no más


Me da la sensación de haber cambiado algo en mi vida. Ha sido hoy y casi sin querer. He hecho algo de lo que no me arrepiento, pero me ha servido para comprobar algo que ya temía. Aunque puedo estar equivocada, claro.
Me acuerdo de ciertas cosas que llegan ahora a mi mente como si fueran aves de paso. Hoy me resulta algo increíble que tú no seas consecuente con tus dichos. Al menos yo lo seré con mis actos. Y como no podía ser de otra manera, y aunque me pese, debo poner un punto final. Lo predije hace un tiempo: un día no tendríamos nada más que decirnos. Yo hace tiempo que no tengo nada que decirte. Dudo si sigues entrando y leyendo en este blog. Ojalá que no. Me dolería saber que mis palabras pudieran herirte, a pesar de todo. Si por mí fuera habría evitado que leyeras, no sería la primera vez. Pero ahora hay mucha gente que visita esto, aunque sólo sea un poco.
Es curioso. Recuerdo el día que lo creé, porque mi intención era decirte a ti lo que no podía decirte si no estabas. Pasó el tiempo y quise dejarlo, pero me animaste a seguir. Con los altibajos de humor e intentando buscar una línea no-triste ("No escribas cosas tristes entonces") seguí porque sabía que lo seguías. Podría decir que ya no escribo para ti, salvo pequeñas excepciones como esta. Y que ahora sigo escribiendo para mí y para más gente que entra de vez en cuando. Es posible que por esa gente no te haya vedado el ver todo lo que cuento.
Quiero que me cuentes... los cambios de tu vida. Sé que son muchos y variados. Mi etapa de cambio comienza ahora. Pero de momento no diré nada. Ya no tengo más que decirte.

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