jueves, septiembre 14, 2006

Hambre a las 4 de la mañana


Como me dolían las muelas ayer no comí nada en todo el día, pues a nada que masticaba me dolía toda la boca. Así es que me tuve que conformar con la bollería que mi madre me trajo por la mañana. Así es como a las 9 de la mañana comía despacio y de mala gana un bollo cuyo nombre no recuerdo, mientras dejaba aparte la crema pastelera (la odio). A media tarde me comí un cruasán, también despacio porque el dolor de muelas no había cesado. Y esa fue mi comida de ayer.
No es de extrañar que de madrugada tuviera hambre. Y empezó a formarse ante mí la imagen de los sandwiches de salami con queso que tienen en el 24 horas. Pero qué pereza salir a esa hora. Y miedo. El 24 horas me pilla a 5 minutos, pero tengo que atravesar un parque. A medida que la pereza por salir crecía el hambre iba aumentando.
Luego pensé en que son fiestas y que habría, a pesar de ser miércoles, gente por la calle. Así que tampoco debía de tener tanto miedo a salir.
Bien, pues terminé vistiéndome y saliendo a por mi deseado sandwich al 24 horas. Le hice buscar al desganado empleado mi sandwich mientras me decía que no podía desordenar las filas de emparedados. Y yo le miraba: "Quiero ese" y se lo señalaba. Al final le convencí para que me diera el sandwich que yo quería.
Había gente en Gran Vía. Cerraban los bares y yo tenía mi tesoro en mi poder.
Mañana iré al dentista, aunque de momento (y cruzo los dedos) se me ha pasado el dolor de muelas. ¿Y si me están saliendo las muelas del juicio?

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