
Hace un rato que he descubierto una cosa. Se trata de una persona, a la que creí que llegué a conocer casi completamente, y hoy, leyendo algo que escribió cierto día, me he dado cuenta de que no le conozco en absoluto.
Esa persona es como si fuera parte de un sueño, de algo lejano. Es como si jamás hubiera formado parte de mi vida, aunque una vez estuvo ahí. Ahora me da la sensación de que sólo fue producto de mi imaginación, que fue el protagonista de mil historias que rondaban mi cabeza.
A veces me pregunto si eres real o simplemente eres un personaje creado por mí misma, en mi imaginación y que un día dejé de trazar. Pero no, yo jamás hubiera dejado de dibujar las líneas de tal personaje.
Tuvo que existir porque yo jamás puse un punto final. Fuiste tú, no yo. Ahora sólo formas parte de recuerdos que no quiero recordar. Ahora sólo formas parte de sueños que se difuminarán, como un día tú mismo te difuminaste... para siempre.
Esa persona es como si fuera parte de un sueño, de algo lejano. Es como si jamás hubiera formado parte de mi vida, aunque una vez estuvo ahí. Ahora me da la sensación de que sólo fue producto de mi imaginación, que fue el protagonista de mil historias que rondaban mi cabeza.
A veces me pregunto si eres real o simplemente eres un personaje creado por mí misma, en mi imaginación y que un día dejé de trazar. Pero no, yo jamás hubiera dejado de dibujar las líneas de tal personaje.
Tuvo que existir porque yo jamás puse un punto final. Fuiste tú, no yo. Ahora sólo formas parte de recuerdos que no quiero recordar. Ahora sólo formas parte de sueños que se difuminarán, como un día tú mismo te difuminaste... para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario