
Esta mañana, cuando pasaba por las escaleras de Gran Vía, me ha dado por mirar hacia arriba, hacia el parque está al final. Allí estaba mi piso del año pasado. Pero había algo diferente: un inmenso cartel de "Se Alquila" colgaba de la terraza del segundo piso, donde viviéramos durante dos años.
Me ha dado pena, la verdad. Me ha entrado nostalgia por esos momentos delante de ese balcón, por esa vista casi perfecta de la gente, por las quejas de los botellones y el paseo vespertino de la gente con sus perros.
De repente he echado de menos muchas cosas y, aunque pensaba que no sería así, me ha dado mucha pena.
Me ha dado pena, la verdad. Me ha entrado nostalgia por esos momentos delante de ese balcón, por esa vista casi perfecta de la gente, por las quejas de los botellones y el paseo vespertino de la gente con sus perros.
De repente he echado de menos muchas cosas y, aunque pensaba que no sería así, me ha dado mucha pena.
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