domingo, noviembre 07, 2010

La mañana del domingo

Anoche al final no salí. Aunque tenía muchas ganas de verle... Lo que ocurre es que no paraba de toser y así no podría haber disfrutado de la noche, así que preferí quedarme en casa.
Soñé con él, y el sueño era perfecto.
Me pregunto dónde estará. Me gustaría contarle tantas cosas...
Lo cierto es que le echo mucho de menos. Echo de menos mirar a esos ojos perfectos y encontrar en ellos tantas cosas buenas. Echo de menos la melodía de su voz sensual aportando tanta sabiduría. Echo de menos...

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