
Cuando me iba, su coche seguía en el mismo lugar que varias horas antes. Desconozco cuántas veces me he girado para mirar hacia el fondo de la calle. Pero no, él no venía.
En ocasiones me pregunto qué me da, qué tiene esa persona para ser tan especial, qué me aporta cada día que nadie más pueda aportar... Si me paro a pensar, tengo respuestas para todas esas preguntas.
A veces conocemos a alguien único, un ángel que no nos deja indiferentes. Y sólo podemos quererlo. No puedo hacer otra cosa más que quererlo.
Estas cosas sólo ocurren una vez en la vida.
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