lunes, diciembre 25, 2017

Reto 100 libros para 2018


Un año más me apuntaré al reto 100 libros para 2018 que organiza Laky en su blog Libros que hay que leer. No suelo llegar a 100, creo que sólo el año pasado conseguí leer 100 libros, y es que me gusta ir a mi ritmo. Ahora bien, el reto me sirve para llevar un control de lecturas.

Las instrucciones del reto están AQUÍ.

Libros para 2018:

1.- Jardín de invierno, de Kristin Hannah
2.- Un perro, de Alejandro Palomas
3.- La sustancia del mal, de Luca D'Andrea
4.- El color del silencio, de Elia Barceló
5.- Pálida luz en las colinas, de Kazuo Ishiguro
6.- No soy un monstruo, de Carme Chaparro
7.- La llave de Sarah, de Tatiana de Rosnay
8.- Irène, de Pierre Lemaitre
9.- Los restos del día, de Kazuo Ishiguro
10.- Alex, de Pierre Lemaitre
11.- Rosy & John, de Pierre Lemaitre
12.- Camille, de Pierre Lemaitre
13.- Con rabia, de Lorenza Mazzetti
14.- Y las montañas hablaron, de Khaled Hosseini
15.- Ordesa, de Manuel Vilas
16.- Noche sobre las aguas, de Ken Follett
17.- El cuento de la criada, de Margaret Atwood
18.- La semilla de la bruja, de Margaret Atwood
19.- El tigre, de Joël Dicker
20.- La tempestad, de William Shakespeare
21.- Déjame quererte, de Jud Baltimore
22.- El guerrero a la sombra del cerezo, de David B. Gil
23.- El ferrocarril subterráneo, de Colson Whitehead
24.- La mujer del camarote 10, de Ruth Ware
25.- Tierra de sombras, de Elizabeth Kostova
26.- Fariña, de Nacho Carretero
27.- Latidos, de Franck Thilliez
28.- Pandemia, de Franck Thilliez
29.- Las orquídeas rojas de Shanghai, de Juliette Morillot
30.- El día que se perdió la cordura, de Javier Castillo
31.- El día que se perdió el amor, de Javier Castillo
32.- Arrugas, de Paco Roca
33.- Castigos justificados, de Michael Hjorth y Hans Rosenfeldt
34.- Pizzería Vesubio, Walter Riso
35.- El Cazador, de Lars Kepler
36.- Los perros duros no bailan, de Arturo Pérez-Reverte
37.- Cuídate de mí, de María Frisa
38.- La chica del cumpleaños, de Haruki Murakami
39.- El último regalo de Paulina Hoffmann, de Carmen Romero Dorr
40.- Bajamar, de Alberto Vázquez-Figueroa
41.- Las hijas del Capitán, de María Dueñas
42.- Cuando cuento "cuentos", de Óscar Aragunde
43.- Te dejé ir, de Clare Mackintosh
44.- Te estoy viendo, de Clare Mackintosh
45.- Canción de cuna de Auschwitz, de Mario Escobar
46.- Laín el bastardo, de Francisco Narla
47.- Desayuno en Tiffany's, de Truman Capote
48.- Vestido de novia, de Pierre Lemaitre
49.- Instrumental, de James Rhodes
50.- Las ocho montañas, de Paolo Cognetti
51.- De qué hablo cuando hablo de escribir, de Haruki Murakami
52.- Las largas sombras, de Elia Barceló
53.- E de evidencia, de Sue Grafton
54.- F de fugitivo, de Sue Grafton
55.- Te querré siempre para mí, de Vicente Magro Servet
56.- La novia gitana, de Carmen Mola
57.- Una noche con Sabrina Love, Pedro Mairal
58.- Los pacientes del doctor García, de Almudena Grandes
59.- El Encanto, de Susana López Rubio
60.- El bosque sabe tu nombre, de Alaitz Leceaga
61.- El caballero de los Siete Reinos, de George R.R. Martin
62.- El Hombre de Tiza, de C.J. Tudor
63.- El beso de Tosca, de Nieves Abarca y Vicente Garrido
64.- Oeste, de Carys Davies
65.- Desde mi cielo, de Alice Sebold
66.- Sharko, de Franck Thilliez
67.- Que nadie duerma, de Juan José Millás
68.- Nadie lo ha visto, de Mari Jungstedt
69.- El faro de los corazones extraviados, de Celia Santos
70.- Cuentos rebeldes, de Francis Scott Fitzgerald
71.- La desaparición de Stephanie Mailer, de Joël Dicker
72.- Nacidos en Mauthausen, de Wendy Holden
73.- Los diarios de Cereza - Los cinco tesoros, de Joris Chamblain y Aurélie Neyret
74.- Wabi Sabi, de Amaia Arrazola
75.- G de guardaespaldas, de Sue Grafton
76.- H de homicidio, de Sue Grafton
77.- A merced de un dios salvaje, de Andrés Pascual
78.- La Retornada, de Donatella di Pietrantonio
79.- La marca del inquisidor, de Marcello Simoni
80.- Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, de Annabel Pitcher
81.- Carmen, de Prosper Mérimée
82.- Brooklyn, de Colm Tóibín
83.- La Brecha, de Toti Martínez de Lezea
84.- El Libro de los Libros, de Quint Buchholz
85.- Viajo sola, de Samuel Bjørk
86.- Sabotaje, de Arturo Pérez-Reverte
87.- Los Eduardianos, de Vita Sackville-West
88.- Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de J.K. Rowling y Jim Kay
89.- La cocinera de Himmler, de Franz-Olivier Giesbert
90.- Los señores del tiempo, de Eva García Sáenz de Urturi
91.- El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, de Haruki Murakami
92.- La conspiración de los idiotas, de Nieves García Bautista
93.- Yo no la maté, de Fernando Trujillo Sanz
94.- Sin retorno, de Susana Rodríguez Lezaun
95.- La octava vida (para Brilka), de Nino Haratischwili
96.- La sirena varada - Los árboles mueren de pie, de Alejandro Casona
97.- Las siete muertes de Evelyn Hardcastle, de Stuart Turton
98.- Don Juan Tenorio, de José Zorrilla
99.- El tragaluz, de Antonio Buero Vallejo
100.- Tú no matarás, de Julia Navarro
101.- La catedral del mar (cómic), de Ildefonso Falcones y Tomeu Pinya
102.- Alba y los cazadores de arañas, de Daniel Múgica
103.- El cascabel al gato, de Lourdes Ortiz
104.- Todo lo mejor, de César Pérez Gellida
105.- Cacotenia, de Gonzalo Lloret Marín
106.- El funeral de Lolita, de Luna Miguel
107.- A flor de piel, de Javier Moro
108.- El doctor Zhivago, de Borís Pasternak
109.- Del color de la leche, de Nell Leyshon
110.- El WhatsApp de padres, de Juan de Gorostidi
111.- Maleficio, de Stephen King
112.- El hombre que entraba por la ventana, de Gonzalo Moure y Gabriel Pacheco
113.- Los Amantes de Teruel, de Juan Eugenio Hartzenbusch
114.- Canción de Navidad, de Charles Dickens

Libros de bolsillo

Desde hace muchos años, décadas quizás, forro con adhesivo todos los libros de bolsillo, y si no están forrados no los leo. A veces si tengo ganas de leer uno en concreto me pongo a forrarlo inmediatamente. Generalmente lo que suelo hacer es dar un repaso a la estantería de libros pendientes de leer y empiezo a coger todos los libros de bolsillo.
Así que tengo hoy para un ratito. Si no los he forrado tampoco creo que tengan mi nombre, así que también he cogido el exlibris.
Será que me quedan doscientas páginas de la novela actual y quizás después coja uno de estos. En realidad no sé, prefiero primero terminar uno y luego coger el que me parezca, sin pensarlo mucho. Lo único que puedo decir es que no será histórica.

Al llegar a casa

Resultado de imagen de home sweet home
No hace mucho que he llegado a casa y he cerrado los ojos sólo para aspirar el olor a canela. Ahora cada vez que huela a canela me acordaré del "Hogar, dulce hogar". Y luego he sentido el frío. En mi casa hacía 14º, así que aún tengo la punta de la nariz fría. 
Me queda deshacer la maleta. Y es que quizás deshacer la maleta es lo que más me cuesta en estos momentos, pero es algo que no puedo dejar para mañana.
Sí que ha sido un fin de semana largo. Y frío. Y hay mucha niebla esta noche. Diría que hay más niebla que anoche. 

Ni un alma

Mi hermano pequeño ha decidido tomar café conmigo y ha cogido el coche para ir a una calle de distancia. Le he dicho que bien podríamos ir caminando. Al regresar quería ver el centro de Logroño y no se ve un alma. Hay poquísimas cafeterías abiertas, no se ve gente, no hay coches...
Se está mejor cuando se ve más gente. Qué silencio.
Digo yo que los pueblos también estarán llenos de gente.

Vermout de Navidad

Adoro ir de vermouts. Cuando estoy en el pueblo también. Como no hay muchas más opciones, hemos terminado tomando el vermout en el mismo sitio donde esta mañana me he tomado un suculento desayuno.

Cero grados

Me cuesta mucho quedarme en casa, así que he salido a por el pan. La panadería estaba cerrada. Así que he caminado hasta la gasolinera.
Podría haber sacado una foto de la temperatura marcando cero grados, pero tenía los dedos helados y he seguido mi camino hasta la gasolinera, que será uno de los poco sitios donde haya pan hoy.
He venido con la punta de la nariz helada. Y a partir de mañana cojo guantes.
No soporto el frío. Aún así el frío no me impedirá saltarme el vermout.
No quiero imaginar el frío que hará en mi casa cuando llegue esta tarde.

Lo que dejó el amigo invisible

Mi amigo invisible era uno de mis hermanos, el mismo que viene a mi casa y echa de menos una manta cada vez que se sienta en el sofá. Menos mal que le dije que quería un plaid blanco. Si rojo ni siquiera se va a distinguir en el sofá.
Lo otro que me regaló es una bolsa de la compra. Yo pensaba que era una cartera y mis sobrinas ya me estaban dando el paquete antes de empezar a cenar.

Un 25 de diciembre tristón

Mi padre me ha dicho que no iba a encontrar un sitio para desayunar, pero yo sabía que sí, y no me he equivocado.
Hoy se me han pegado las sábanas y he desayunado algo más tarde de lo habitual. Como debe ser la única cafetería abierta en cien metros a la redonda estaba llena de gente.
Menudo día triste el de hoy.

Sobrinas o cartas

Después de cenar y de entregar los regalos del amigo invisible, todos se han puesto a jugar al chinchón. Todos menos yo. Y no será que no me gustan las cartas, pero mis sobrinas enseguida me han requerido para jugar con ellas.
Desde que han venido me han tenido cantando villancicos y tocando la pandereta.
En realidad, yo prefería estar con las pequeñas leyéndoles cuentos. Ellas también, sobre todo porque no me limito a leer, sino que cambio la voz y hago gestos (que en realidad es como a los niños pequeños les gustan los cuentos).

Noches mágicas

Ya sabía yo que mi nuevo neceser iba a dar mucho juego. Para mis sobrinas era una maleta pequeña y se han paseado por toda la casa con el maletín.
Después les he dicho que pasaran todo lo del neceser viejo al nuevo y lo han hecho encantadas, eso sí, preguntándome por todo. Si las hubiera dejado se hubieran terminado maquillando.

Niebla

Vamos acabando con la Nochebuena y en la calle hay una niebla intensa.
Sólo puedo decir que una cena menos.

domingo, diciembre 24, 2017

Princesas Disney

Mis sobrinas se conocen los nombres de las princesas Disney y a mí me parecen todas iguales. Éstas son Rapunzel y Ariel. Sí, Ariel es 'La Sirenita', pero ¿de qué cuento es la otra?

Centro comercial

Pensaba que Parque Rioja estaría más lleno de gente. Tal día como hoy hace unos años estuve en el CC Berceo y no se podía parar.
Está todo abierto.

Cambio de neceser

Adoro mi neceser de lunares, no lo cambiaría por nada del mundo. Pero lamentablemente esta mañana se ha roto la cremallera del compartimento grande.
Esta tarde he decidido darme una vuelta y me he traído conmigo un neceser de viaje. Es más grande y es posible que ya no lo lleve dentro de la maleta.
Me he recorrido todo el centro comercial y me he encontrado con varios tardíos que se encuentran comprando regalos de última hora.
Nuestros regalos están acumulados debajo del árbol. A este paso llegará un momento en que no se vea el árbol.

La fila del pan

La fila del pan es excesivamente larga en Logroño. Pero he entrado pensativa porque a veces dudo si veo bien o veo mal.
He dejado las gafas en mi casa, básicamente veo bien por un ojo y tengo miopía en el otro. Así que me las pongo y me las quito a conveniencia.
Pero iba a por el pan y he visto a alguien en la otra punta de la calle. Estaba demasiado lejos, podría haber pegado un grito, pero yo estaba demasiado lejos y tampoco estaba segura.
Así que he seguido mi camino hasta la panadería.
Si hubiera estado más cerca es posible que nos hubiéramos parado a hablar y que aún siguiéramos hablando.
Tampoco sé si he comprado mucho o poco pan. Estos días son raros y no se me da bien calcular cantidades.

Magnífico desayuno

Para mí el desayuno es sagrado. Y hoy he disfrutado, incluso me he llevado el libro.
A las nueve tenía un hambre de mil demonios.
Ahora no sé qué parte de la cena me tocará preparar.

sábado, diciembre 23, 2017

Umm

Hay sitios donde me gustaría no regresar nunca, pero la cercanía hace el resto.
Quería café de máquina, así que ya veremos cuándo duermo esta noche.
Sigo pensando que no me gusta el Umm, aunque hoy me ha atendido un camarero más simpático de lo habitual. Por lo general los camareros aquí son bastante estirados.

Terrazas de invierno

Adoro venir a Logroño y perderme en una de esas terrazas de invierno con un libro. Y básicamente es lo que he hecho nada más llegar.
Es que no puedo enclaustrarme en casa.

Cerveza y libro

No quería más que llegar a Logroño para tomarme una cerveza y mezclarme con el bullicio, aunque al final me he traído el libro.
No aguanto mucho en casa estando en Logroño.

Jornadas familiares

Resultado de imagen de logroño la cava
Pasarela en Logroño

Podría haber estado en Logroño a mediodía, pero lo he demorado varias horas y me presentaré allí a media tarde. Otros años me he llevado el portátil, pero no me apetece recogerlo, así que me conformaré con el iPad. A mis sobrinas también les gusta el iPad. 
Lo que me gusta de Logroño es que estaré en familia. Allí extraño mi cama, pero estaré rodeada de gente. Y me gustan los vermouts, la gente felicitándose la Navidad, los niños ilusionados con los regalos, los desayunos fuera de casa, las canciones en los columpios, dibujar durante horas, las vocecillas de esas pequeñas acaparándome...
Son días de familia. Disfruto porque soy una persona familiar. Porque estos días son para vivirlos con gente. Y es que es la época que también te hace recordar a las personas que ya no están. De momento, disfrutemos de estos días. 
Me llevo un único libro a Logroño. Acabo de cruzar la mitad. Podría habérmelo leído ya, pero estoy leyendo a un ritmo más lento de lo habitual. Simplemente he optado por saborear la novela, sin más. Me apetece leerlo despacio y disfrutarlo. Y sí, lo estoy disfrutando. Que sé lo que ocurrirá cuando esté llegando al final: que no lo querré terminar. Esa novela es El mozárabe, de Jesús Sánchez Adalid.