Mi hermano pequeño ha decidido tomar café conmigo y ha cogido el coche para ir a una calle de distancia. Le he dicho que bien podríamos ir caminando. Al regresar quería ver el centro de Logroño y no se ve un alma. Hay poquísimas cafeterías abiertas, no se ve gente, no hay coches...
Se está mejor cuando se ve más gente. Qué silencio.
Digo yo que los pueblos también estarán llenos de gente.
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