miércoles, diciembre 20, 2017

Córdoba, lejana y sola

Exterior de la mezquita de Córdoba

La poesía de Lorca fue una de las primeras poesías que tuve que memorizar en el colegio. Estaría en 7º de EGB y recuerdo que había dos mellizas que tenían problema con la "erre" y en vez de decir "Córdoba" decían "Cójdoba".
Podría recitar casi entera La canción del jinete de Federico. Está llena de símbolos, como en casi toda su obra. 
Tardaría varias décadas en visitar Córdoba. Y es una ciudad que me trae muy buenos recuerdos. No sólo la gente, que es muy amable y mejor anfitriona, sino de la ciudad en sí, el dulce olor a azahar por toda la ciudad, el Alcázar de los Reyes Cristianos, las gitanas vendiendo romero en casco histórico, los baños árabes, el Guadalquivir, sus patios llenos de flores, las casas pintadas de blanco y amarillo y sus intrincados enrejados de forja, los coches de caballos recorriendo las calles adoquinadas, la sinagoga... Y es que Córdoba es una ciudad muy señorial.
Hoy me acuerdo de Córdoba porque es el lugar donde se enmarca la novela El mozárabe. Estoy disfrutando mucho de este libro, pero me lo estoy tomando con calma. A veces paro la lectura sólo para recordar la ciudad. 
Jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos (cuanto más se amplía la foto mejor se ven los píxeles)

2 comentarios:

Dyhego dijo...

Tengo que volver otra vez a Córdoba

K dijo...

Yo también. Me gusta mucho esa ciudad.