Mi amigo invisible era uno de mis hermanos, el mismo que viene a mi casa y echa de menos una manta cada vez que se sienta en el sofá. Menos mal que le dije que quería un plaid blanco. Si rojo ni siquiera se va a distinguir en el sofá.
Lo otro que me regaló es una bolsa de la compra. Yo pensaba que era una cartera y mis sobrinas ya me estaban dando el paquete antes de empezar a cenar.
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