miércoles, diciembre 20, 2017

Una de cerveza

Los días que "madrugo" como hoy conllevan que después de comer me entre el sueño. Y hoy he echado una cabezadita de una media hora. Eso me ha descolocado toda la tarde y al final la cerveza me seguía apeteciendo, y me la he tomado. 
La amiga con la que iba a quedar no ha salido todavía de trabajar, pero igual mejor así, porque cada vez que quedo con ella se me pasa la hora de cenar. Tampoco es que tenga mucha hambre, y hoy, justamente hoy, será por comida en casa. 
Cuando le he dicho a mi hermano que no se ha llevado la piña, me ha preguntado qué voy a hacer con las botellas de mi cesta. Así que hemos quedado en que se las llevará para su bodega. Siempre hace lo mismo. Generalmente cuando nos regalan botellas a los dos, él se lleva partida doble, porque siempre se lleva lo mío. Pero vaya, a él le regalan libros y me los da a mí. Nos entendemos bien.
Lo cierto es que me está sabiendo buenísima la cerveza. Es la última cerveza del otoño, que mañana comienza el crudo invierno. 

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