La fila del pan es excesivamente larga en Logroño. Pero he entrado pensativa porque a veces dudo si veo bien o veo mal.
He dejado las gafas en mi casa, básicamente veo bien por un ojo y tengo miopía en el otro. Así que me las pongo y me las quito a conveniencia.
Pero iba a por el pan y he visto a alguien en la otra punta de la calle. Estaba demasiado lejos, podría haber pegado un grito, pero yo estaba demasiado lejos y tampoco estaba segura.
Así que he seguido mi camino hasta la panadería.
Si hubiera estado más cerca es posible que nos hubiéramos parado a hablar y que aún siguiéramos hablando.
Tampoco sé si he comprado mucho o poco pan. Estos días son raros y no se me da bien calcular cantidades.

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