Ayer no llevaba ni una hora en casa cuando mi cuñada -la más joven- se puso en contacto conmigo para preguntarme qué tipo de libros lee mi hermano. Empecé a reírme, porque regalar literatura a mi hermano es harto complicado, ya que sólo le gustan libros de no ficción y biografías. También se leyó Patria porque yo se lo regalé en su cumpleaños ya que un día me estuvo preguntando. Pero entonces caí en la cuenta:
"Sí, regálale algo de Ishiguro. Cuando se concedió el Nobel mi hermano y yo estuvimos hablando de Ishiguro. Me preguntó si había leído algo de él, ya que yo leía literatura japonesa, pero no. Entonces me dijo que si compraba alguno que se lo dejara, que sentía curiosidad.
Pero no le regales Los restos del día ni Pálida luz en las colinas, porque ésos ya los tengo yo".
Le tuve que enviar una foto de los dos libros, en plan: "cualquiera menos esos dos".
Lo cierto es que yo no me detuve a leer las tramas. Como no conozco nada del autor, lo que hice fue coger dos de sus primeros libros.
Estuve a punto de decirle quién me había tocado a mí, pero no era plan ("Pues tú me has tocado a mí"). Aunque yo ya sé quién le ha tocado a quién sin que me lo haya contado mi sobrina Pau.
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