Cuando estaba en la Facultad de Filología era impensable que no escogiera como asignatura optativa alguna relacionada con el teatro. Y reconozco que me encantó esa asignatura, sobre todo porque el profesor que nos la daba era un apasionado y era imposible salir de su clase sin que nos hubiera tocado la fibra. Yo ya entraba como alguien que adora al teatro, pero cualquiera que hubiera ido a su clase sin que le gustara el tema saldría adorándolo.
En aquella asignatura tuvimos que leer tres obras de teatro moderno, y yo me pasé por la Librería Cervantes de Salamanca para escoger tres obras cuyos autores no conocía. Una de esas obras fue El cascabel al gato.
Esta obra de teatro es muy cruda en sus diálogos y en el mensaje que termina dando. Sus protagonistas son dos mujeres, Clara y Susana, que tienen 40 y 23 años respectivamente, y por tanto con una gran separación generacional. Pero en realidad no son tan diferentes, porque todo lo que está viviendo la joven Susana, Clara ya lo ha vivido. Susana quiere comerse el mundo y Clara la quiere recomendar. Sin embargo, el orgullo de la joven no permite consejos de alguien que ya lo ha vivido.
La obra se divide en tres actos, claramente diferenciados en la diferencia temporal.
En el primer acto, son las tres de la mañana y Clara se encuentra en el restaurante que regenta, donde entra Susana. Las dos mujeres se ponen a hablar, aunque su relación inicial es meramente profesional, siendo Clara la jefa mientras Susana es una empleada. Clara lleva años como amante de Germán, el verdadero dueño del restaurante, aunque como le explica Susana, todos piensan que son socios a partes iguales. Clara sigue enamorada de Germán aunque sabe que son otros, y entonces comienza a escuchar la relación que ha empezado Susana con Julio: un abogado casado y con hijos que pronto va a dejar a su familia para casarse con ella. Clara comprende que eso ella ya lo ha vivido e intenta aconsejar a Susana, que no se lo permite.
En el segundo acto, han pasado tres meses y Clara se encuentra en la oficina del restaurante recogiendo sus cosas: Germán ha decidido vender el restaurante y Clara se va a la calle. En ese momento entra Susana, que hace un tiempo que ha dejado el restaurante y vive a expensas de Julio, porque va a despedirse pero también a pedirle un favor.
Clara, que ya ha pasado por ello, comprende que Susana está embarazada y quiere recomendaciones de clínicas para abortar. Clara sabe que la decisión está tomada por él y no por ella, y le deja caer que la semana anterior Julio se encontraba con una francesa en el restaurante.
En el tercer acto, han pasado tres años y Clara se encuentra limpiando un bar de mala muerte en Usera. Son las once de la noche y no hay un solo cliente. Susana, que ha perdido toda su luz, entra buscando un teléfono, y en principio no reconoce a Clara, pero ésta sí la reconoce. Cuando se da a conocer, Susana le dice que decidió tener el hijo y Julio la dejó, por lo que la historia no se ha repetido.
La evolución de los dos personajes, aunque parece similar, va a la inversa. Es decir, que la que se encuentra amargada en el primer acto, Clara, por haber vivido ya los desengaños de un hombre durante toda su vida, encuentra en el último acto la plenitud del alma, la serenidad. Mientras que Susana, que se encuentra ilusionada y vital en el primer acto, va decayendo hasta dar pena y producir compasión en el último acto.
En el escenario, una mesa central hará la función de espejo. Cada mujer se encuentra a un lado de la otra.
Cabe hacer una mención especial al gran ausente de la otra, que no es otro que el hombre, que si bien no aparece en ningún momento no es menos cierto que es el hilo conductor de la misma.
Finalmente, cabe hacer una mención especial al título, que es bastante revelador. Se apoya en un refranero secular: asamblea de ratones que trata de idear algún artificio que les avise del peligro. Un cascabel. Pero, ¿quién pondrá ese cascabel al gato? El gato de esta obra es, obviamente, el hombre; y las mujeres son los amedrentados ratoncillos que perciben la cacería, mas no hallan cascabel que ponerle al cazador. Quizá porque no quieren que haya cascabel, quizá porque esa cacería las excita y, al final, sueñan siempre con un cazador cazado. Y casado con ellas.
AUTORA:
Lourdes Ortiz nace en Madrid. Es escritora y Catedrática de Teoría e Historia del Arte Dramático de Madrid.
Ha publicado numerosas novelas, destacando Picadura moral, Urraca o La fuente de la vida, galardonada como finalista del Premio Planeta de Narrativa de 1995.
Son conocidos sus relatos y ensayos: Los motivos de Circe, El inmortal, etc.
Y ha estrenado obras de teatro como Yudita o Fedra.
Colabora habitualmente con artículos de opinión o literarios en periódicos y revistas. Desde 1990 forma parte del Consejo Asesor de Diario 16.
Ha sido Directora (desde 1991 a 1993) de la RESAD de Madrid, donde ejerce como profesora desde el año 1976.
De 1991 a 1995, ha sido miembro del Consejo Asesor de Teatro del Ministerio de Cultura. Desde diciembre de 1995, forma parte del Comité de Lectura del Centro Dramático Nacional.
Ha estado presente en diversos jurados y premios literarios.
EL LIBRO:
Título original: El cascabel al gato
Autora: Lourdes Ortiz
Editorial: Ñaque (1ª edición, mayo de 1996)
Número de páginas: 109
ISBN: 9788492084432
Valoración: 8/10
RETOS:
- Reto "Autores De la A a la Z", ocupando la O.
- Reto 100 libros.
- Noviembre: Mes de la no-novela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario