jueves, noviembre 22, 2018

21.30h

Cómo me gusta poner el punto final en una reunión y decir eso de "se levanta la sesión". Hoy eran las 21.30h y en algún momento he pensado que me iban a salir raíces.
Poco a poco se va acercando el fin de año. En mi móvil no paraban de sonar mensajes, casi todos de publicidad, por si nadie se ha enterado que mañana es el Black Friday. En serio, que en cuanto termine los escaparates se llenarán de decoración navideña, rebajas de invierno, después San Valentín, el Día del Padre, el Día del Libro, el Día de la Madre, otro Black Friday, rebajas de verano... Y así seguimos, como si la vida no fuera algo más que ese tipo de superficialidad. Que lo respeto, pero que no nos lo metan por los ojos. Es una consecuencia directa de la globalización.
Y no, mañana sólo compraré el pan y tomaré café. Pero prefiero comprar cosas cuando me parezca a mí y no cuando los escaparates intenten buscar estímulos de atracción.
Hoy me han dicho que tengo una magnífica memoria, porque he recordado un hecho concreto de hace diez años y lo he descrito con pelos y señales. Mi respuesta ha sido que es capacidad de retención y se debe a que leo mucho. Cada vez leo más deprisa y la capacidad de retención es también mayor. Antes yo no retenía tanto, así que es por leer cada vez más, está claro.
Y hablando de leer, es un buen momento para embarcarme en la novela de Julia Navarro, en la que ya he pasado el ecuador.

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