Siempre es un placer leer a Toti. He leído algunas novelas de ella y siempre me dejan al final con una especie de desazón, con una especie de pensamiento que me redirige a algo como "si la historia hubiera sido de otra manera...". Ésta es, sin embargo, una de las mejores novelas que he leído de la autora. Me encuentro descorazonada por el terror que se describe en sus páginas, y el terror no lo es tanto si hubiera sido ficción, pero es un episodio histórico real. Lo que ocurrió en el verano de 1813 no tiene nombre. He sentido una impotencia y una amargura increíbles, una compasión insólita ante las víctimas, y he terminado con un sabor agridulce al comprender en qué tipo de bestia se puede convertir el ser humano.
Con la invasión napoleónica de 1808, la ciudad de San Sebastián se había rendido a los franceses, que desde entonces ocupaban la ciudad pacíficamente con los donostiarras.
En 1813 los aliados ingleses y portugueses están a punto de entrar en San Sebastián, pero el general francés Emmanuel Rey no se rendirá, por lo que habrá lucha. Y entre las murallas y el inexpugnable castillo hay toda una ciudad. Los donostiarras están deseando que lleguen los aliados para liberar a su ciudad del yugo francés. El general francés no se rinde y hay una zona en la muralla que tiene una brecha. Los donostiarras saben que los aliados accederán a la ciudad por ahí y esperan con impaciencia que caiga la ciudad.
La Casa del Chocolate está regentada por la viuda Maritxu Altuna. Su chocolatería se llena de gente, pese a las circunstancias, incluso en los meses en que la ciudad es sitiada y apenas llegan provisiones, los hombres de la ciudad se reúnen en su chocolatería, que se encuentra cerca de la Plaza Nueva. Allí se reúnen Joaquín Larburu, un joven que ha pasado varios años estudiando en Burdeos y que ha regresado tras conocer que San Sebastián va a ser liberado de los franceses, y que se ha enamorado de Maritxu; Juanito Galerdi, su mejor amigo, que trabaja en la secretaría del consulado y siempre viene con noticias frescas; el notario Gurutzeaga, el escribano Etxardi, los hermanos Oienarte y un periodista de Cádiz, imprescindible para que transcriba los hechos acaecidos en San Sebastián.

Chocolatería antigua
Maritxu tiene una hija adolescente, Marina, con la que no se entiende bien, así que la envía junto a una sirvienta a Zubieta, una zona a las afueras de la ciudad, en las montañas, donde vive su padre, Tomás Altuna, que cuidará de ellas. Zubieta se encuentra a tiro de piedra de San Sebastián y Tomás sólo tiene que subir al monte para ver desde lejos lo que ocurre en la ciudad.
Al quedarse sola en su vivienda encima de la chocolatería, su mejor amiga Otilia decide trasladarse, ya que tiene una mercería y en tiempos de guerra nadie compra botones.
Maritxu sigue abriendo el negocio día tras día, y cuando los oficiales franceses entran en él nadie más entra. El capitán Mercier lleva meses cortejándola sin éxito, y será uno de los que se aproveche de la guerra para hacer que sus deseos se cumplan. Es cuando Marina regresa a San Sebastián y Maritxu le pide un salvoconducto, que tendrá que "pagarle" satisfaciendo sus deseos más fervientes. Pero Mercier la engaña y Maritxu está dispuesta a matarle. En ese momento aparecen Joaquín y Juanito, que la salvan de las garras del francés.

Imagen de la masacre del 31 de agosto de 1813
Marina se encuentra que su habitación ha sido ocupada por un oficial inglés, Alistair Williams, un joven que ha sido herido y que las mujeres han recogido de las calles de San Sebastián. La joven se queda prendada de él, y cuando Alistair, ya recuperado, escucha que sus compatriotas están a punto de entrar en la ciudad, pide su uniforme y se une a ellos, no sin antes prometer a las mujeres que él las protegerá.
Los donostiarras reciben a los aliados ingleses y portugueses mediante vivas y vítores, pero los aliados se dedican al pillaje, al robo y al asesinato. Cada casa donostiarra es mancillada de una manera atroz: les roban, matan a los hombres, violan a las mujeres, niñas y ancianas, les golpean, les tiran por las ventanas, les hacen las tropelías más infames, y finalmente queman las casas. Se dice que uno de los generales les había dicho que podían tomar represalias contra los civiles de San Sebastián por haber rendido la plaza a los franceses, sin luchar, cinco años atrás.
Alistair acaba de recibir la noticia de que su hermano pequeño ha muerto en la brecha, y se encuentra sediento de sangre. Va con tres soldados más a la casa de la chocolatera, la misma que le salvó la vida, y mientras él viola a Marina, los otros tres se ceban con Maritxu. Las abandonan desmadejadas, intentan prender sus ropas para que mueran en un incendio... y así las encuentran Joaquín y Juanito, que salen de San Sebastián en dirección a Zubieta, donde se repondrán de las heridas durante varios años. Tomás Altuna tratará como hijos a los salvadores de su hija y su nieta.
Las dos mujeres han quedado embarazadas y mientras Maritxu busca interrumpir un embarazo fruto de una violación, el médico recomienda que Marina, que se encuentra ida, sea madre, porque un niño será lo que le devuelva las ganas de vivir.

Imagen de la lucha de San Sebastián en 1813
Los habitantes de San Sebastián han decidido levantar su ciudad de las cenizas, pero reconstruirla llevará mucho tiempo. Joaquín se encargará de que Maritxu recupere su chocolatería y su vivienda encima del negocio, y siete años después volverán a la ciudad. Todos, incluido Tomás Altuna.
Pero siete años después también regresa a la ciudad Alistair Williams, en una legación para homenajear a los soldados muertos ingleses, y entonces ve al niño. Alistair es un hombre rico, un lord inglés que no tiene descendencia y quiere recuperar al que sabe que es su hijo. Pero no podrá, sobre todo porque tendrá que enfrentarse a Tomás Altuna, el bisnieto del niño.
Tomás es, sin duda, el personaje más fuerte de toda la novela. Un hombre que ha vivido y que sabe de la vida, pese a que vive en el campo es un erudito -por haber leído mucho a lo largo de su vida-, y sobre todo es un hombre que ama a su familia, que intentará salvar a su familia, aunque tenga que luchar contra la tozudez de su hija Maritxu. Es un personaje que enamora al lector por su integridad, por su dignidad, por la manera en que se enfrenta a Alistair, que tiene intención de utilizar la fuerza contra su contrincante, mediante el uso de las palabras correctas, que le hacen avergonzarse. La personalidad de Tomás Altuna me encanta. Se adelanta a los acontecimientos antes de que ocurran: él sabe de antemano que los liberadores se van a volver contra la ciudad, que van a buscar un botín porque están sedientos de sangre, y en estos casos los civiles son las víctimas más débiles.
LA AUTORA:

Toti Martínez de Lezea (1949, Vitoria-Gasteiz) es una de las autoras más conocidas y prolíficas de novela histórica de nuestro país. Ha escrito numerosos libros, traducidos a varias lenguas, en los que recrea episodios memorables de nuestra historia, y se ha convertido en firme referente del género. Además, esta polifacética y prolífica autora tiene en su haber también, entre muchas otras publicaciones, Los grafitis de mamá, varios libros infantiles y juveniles, un libro de leyendas vascas y un ensayo sobre la brujería. Actualmente vive en Larrabetzu, un pequeño pueblo de Vizcaya.
La editorial Maeva ha publicado sus siguientes novelas históricas: La abadesa, La calle de la judería, La voz de Lug, Las torres de Sancho, La herbolera, Señor de la guerra, La comunera, El verdugo de Dios, El jardín de la oca, A la sombra del templo, La Universal, La cadena rota y La flor de la Argoma.
EL LIBRO:
Título: La Brecha
Subtítulo: La ciudad de San Sebastián, 1813
Autora: Toti Martínez de Lezea
Editorial: Maeva Bolsillo (3ª edición, en abril de 2016)
Colección: Biblioteca Toti Martínez de Lezea nº 80-15
Número de páginas: 271
ISBN: 9788415140443
Valoración: 10/10
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