Ha empezado el otoño, una época que para mí siempre viene con un halo de nostalgia.
Ha empezado bien porque una de las primeras llamadas del día ha sido la de un ángel, y cuando iba a colgar me ha preguntado por mis vacaciones, así que hemos hablado sin parar.
Hace un tiempo era yo la que nunca tenía prisa por colgar. De un tiempo a esta parte es él quien alarga las conversaciones. Y en realidad es que estamos a gusto hablando.
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