
Estoy leyendo un libro que transcurre en La Rioja y pese a que no es una gran novela la estoy disfrutando porque todos los lugares que nombra me resultan conocidos: Haro, Logroño, San Vicente de la Sonsierra, Rivas de Tereso... Curiosamente una persona cuya familia proviene de Rivas fue quien me recomendó leer, hace ya unos años, a Andrés Pascual.
Pero hay un lugar que aparece en el libro que ha despertado mi curiosidad. Se trata de la ermita de Santa María de la Piscina, entre las aldeas de Peciña y Rivas de Tereso, en medio del campo, dominando el Valle del Ebro.
Se llama así por el infante don Ramiro (Sánchez de Navarra), que participó en las cruzadas a Tierra Santa y formó parte de la conquista de Jerusalén, donde atacó la ciudad por el lado de la Piscina Probática. Antes de su muerte, retirado en un monasterio, encargó la construcción de un templo en honor a la Virgen, que debía cobijar un trozo del madero de la cruz de Cristo.
La ermita de Santa María de la Piscina es el edificio románico más completo y bello conservado en La rioja. Levantado en el siglo XII, no tiene añadidos posteriores. La escultura que decora el templo es variada, con ajedrezados, bolas, flores inscritas en círculos y capiteles vegetales.
Restos del antiguo poblado (mechinales)
No hay documentos que acrediten que la zona fuera poblada, pero cerca de la iglesia hay restos arqueológicos que corresponden a la posible existencia de un poblado. Estos restos están formados por paredes naturales de piedra caliza con huecos o encajes que servían para construir viviendas semirrupestres. La pared natural de piedra se completaba con muros de mampostería y el techo debió ser un envigado, como lo demuestran los mechinales existentes para encajar las vigas.
A los lados del valle hay restos de fortificaciones o atalayas. Aprovechando el escarpe natural de rocas hay grupos de hoyos de forma circular para sujetar las vigas que sustentaban los torreones de madera, primeras formas de fortificación, que luego fueron sustituidas por otras de piedra. Estas torres eran utilizadas para vigilar.
Piscina bautismal, necrópolis de Santa María de la Piscina, La Rioja
La necrópolis del poblado se asienta sobre una ladera suave que se extiende hacia el valle, formando amplios escalones tallados en la roca caliza del suelo. Es una necrópolis "de repoblación" y data de los siglos X al XIV. Se han descubierto 53 tumbas.
Dentro de la necrópolis hay excavada en la roca una piscina o pila circular, que podría ser una piscina bautismal, único resto de un supuesto templo anterior a la necrópolis.
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