lunes, septiembre 24, 2018

Un día en Zarautz

A principios del mes de agosto fuimos de excursión a Zarautz. La cuestión era que los peñistas compartiéramos un día en la playa. Yo me apunté con pocas ganas, aunque como iban mis sobrinas la cosa cambiaba.
Mi sobrina Pau me dijo que me guardaba un sitio a su lado mientras yo recaudaba el coste del viaje.
Sólo había cuatro sitios libres en el autobús. 
Después de dos horas largas, llegamos a Zarautz. Yo había estado en la costa guipuzcoana, pero nunca en ese lugar. 
Yo no tenía intención de ir a la playa, pero sí quería conocer la ciudad, así que me fui a pasear. Pero antes... teníamos que almorzar, así que sacaron los salchichones, chorizos, el pan y el vino y, antes de adentrarse en la playa, nos pusimos a almorzar, aunque lo que en realidad me apetecía a mí era tomar un café frente al mar. 
Con sus dos kilómetros y medio de longitud, aquel soleado día de agosto, la playa de Zarautz estaba abarrotada de gente. Cuando por la tarde bajó la mar, había mucha playa, pero por la mañana no cabía ni un alfiler.
Playa de Zarautz por la tarde, después de la bajamar

Zarautz tiene la playa más larga de todo el País Vasco y es conocida como "la reina de las playas", y además es una zona ideal para hacer surf. Está a veinte minutos de San Sebastián. Atrae a infinidad de turistas desde que en el siglo XIX la reina de España, Isabel II lo eligió como lugar de veraneo. Con la reina llegó la aristocracia, que conllevó la construcción de grandes mansiones en primera línea de playa. 
A partir de los años 70 y 80, Zarautz se fue convirtiendo en un destino de veraneo más asequible para el bolsillo, por lo que la mayor parte de los edificios palaciegos del siglo XIX fueron derruidos y en su lugar se levantaron hoteles y edificios de apartamentos.
Plaza Mayor de Zarautz 

Zarautz fue fundado en 1237 y durante siglos la principal actividad económica de la localidad fue la pesca. Cuando en el siglo XVI la ballena del Cantábrico comenzó a desaparecer, los de Zarautz se vieron obligados a dedicarse a otras actividades, como la agricultura o la construcción de barcos. Dice la leyenda que en Zarautz se construyó el barco que dio la primera vuelta al mundo, la Nao Victoria, bajo el mando de Juan Sebastián Elcano, que nació en la localidad vecina de Getaria.
La playa de Zarautz está dividida en tres áreas diferentes: la zona oeste es para familias y bañistas, el centro es para los surfistas, mientras que el este es el extremo más tranquilo y menos bullicioso, perfecto para hacer top-less. La playa de Zarautz se distingue por sus innumerables casetas, que los bañistas alquilan.
A lo largo de la playa hay un bonito paseo con numerosas esculturas y columpios. 
Paseo de Zarautz, al fondo el Biotopo de Iturriza

En el extremo este de la playa se encuentra el Biotopo Protegido de Iñurritza, formado por el estuario, las dunas y las marismas, aunque la mayoría de la extensión de las dunas está ocupada por un campo de golf. El paseo termina en la cima del Monte Talaimendi, en donde hay un mirador que en sus orígenes fue una torre de vigilancia para la pesca de ballenas.
Torre de Luzea

Desde el extremo oeste se llega al Casco Viejo. En la calle principal (Kale Nagusia), destaca la Torre Luzea. Construido en el siglo XV, es un buen ejemplo de la arquitectura defensiva vasca. 
Frente a la torre se encuentra el edificoo del mercado de Zarautz.
Otros edificios importantes son la iglesia gótica de Santa María la Real y la Torre de Zarautz. Ambos edificios muestran la historia de Zarautz desde el siglo V a.C. hasta la actualidad. La Torre de Zarautz, además, alberga el Museo de Arte e Historia y es el edificio más antiguo de la localidad.
Vista de la playa, el edificio más a la derecha es el Palacio de Narros

Otro edificio para destacar, y que yo vi de lejos, es el Palacio de Narros, en primera línea de playa. Construido en 1536, fue utilizado como residencia de verano por la reina Isabel II de España. En la actualidad es una residencia privada y sólo se puede ver el edificio desde el exterior.

Comimos en una sidrería en el monte y ya antes de empezar hubo problemas: dos matrimonios habían cogido un autobús para ir a Getaria y no llegaban. Parece ser que cuando llegaron a Zarautz no había un solo taxi que les llevara al monte donde estaba el resto del grupo. Vinieron enfadados, aunque no tenían razón, pues si la excursión es a Zarautz y ellos se escapan a Getaria, lo han de hacer con todas las consecuencias. Que no se hubieran movido de Zarautz...
Después de comer hubo un rato más de playa, pero algunos decidimos ir hasta los columpios del fondo. Mis sobrinas querían columpios y mi hermano quería un helado. Mi cuñada y yo optamos por sentarnos en una terraza y tomarnos un café tranquilamente mientras vigilábamos a las niñas.
Llegó la hora de marchar... Cuando llevábamos media hora de viaje resulta que nos habíamos dejado a un peñista en Zarautz, que se había quedado allí porque se le había pasado la hora. Iba solo y nadie le echó en falta... El conductor no quiso ni oír hablar de darse la vuelta.
Estuvo bien. 
Kale Nagusia, calle principal de Zarautz

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