Panorámica de Funchal desde el teleférico
Funchal es la capital de Madeira y la única ciudad de la isla, ubicada en el sur. Aquí se encuentran la mayor parte de los museos y edificios históricos, así como los mejores hoteles, restaurantes y tiendas. Y aquí se pueden ver las enormes variedades de especies botánicas en el Jardín Botánico.
El puerto natural de Funchal atrajo a los portugueses desde el siglo XV. El núcleo histórico de la ciudad, -donde se hallan los edificios gubernamentales y las mansiones del siglo XVIII, con patios sombreados y balcones de hierro forjado- domina el puerto. Los visitantes llamaron a Funchal "la pequeña Lisboa", debido a sus empinadas calles y su aire de grandeza.
Mapa del teleférico, señalados en bolígrafo los dos trayectos
La ciudad se construye en las laderas, así que coger el teleférico para subir a la parte alta de la ciudad y luego bajar de nuevo a la playa era algo primordial. Ese día cogí dos teleféricos: el primero subía hasta una zona preciosa en la parte alta de la ciudad, coronada por el Jardim Tropical Monte Palace, y después cogí un segundo teleférico que me llevaba hasta la mitad de otra ladera, donde se encontraba el Jardim Botânico.
Panorámica de Funchal desde el Jardim Tropical
El primer teleférico sube a mucha altura y las vistas sobre la ciudad son impresionantes. Reconozco que no me encuentro a gusto en medio de jardines botánicos porque enseguida me pongo a estornudar, y no estaba dispuesta a ver los dos jardines. Hube de elegir y opté por el Jardim Botânico, que además es más célebre que el otro.
Acceso al Jardim Tropical Monte Palace
Cuando llegué al Jardim Tropical me pareció un lugar precioso, aunque el cielo estaba cargado y hacía algo de frío en comparación con la zona baja de la ciudad. La entrada al Jardim Tropical era modernista y con azulejos, pero preferí tomar un café con vistas al mar y decidí caminar hasta el otro teleférico, que estaba a poca distancia.
Carteles de señalización y vegetación
Lo cierto es que el camino entre una estación de teleférico y otra estaba plagado de diferentes tipos de flores de todos los colores que daban la sensación de una eterna primavera. También la vegetación allí está distribuida en bancales, supongo que es algo habitual en Madeira al ser el terreno tan escarpado.
Nada más entrar en el Jardim Botânico, me dediqué a escribir varias postales. Siempre escribo una postal a una persona especial cada vez que me voy de viaje, pero además tuve que escribir a mis sobrinas porque ellas también dijeron que tenía que enviarles una postal, igual que ellas hacen cada vez que se van de viaje. Para que no riñeran entre ellas, escribí una postal para cada una.
Tapiz de flores en el Jardim Botânico de Funchal
El Jardim Botânico se encuentra dispuesto en unas terrazas sobre la ciudad de Funchal, que se puede admirar desde el mirador. Este jardín fue creado dentro del recinto de la antigua Quinta do Bom Sucesso y actualmente presenta extraños ejemplares de la flora de Madeira y del mundo entero.
En su interior hay una elegante casa blanca con contraventanas verdes que alberga un pequeño museo con colecciones de botánica, geología y zoología, dispuestas en antiguos muebles de madera vulcanizada.
El Jardim Botânico se abrió al público en 1960. Cactus, orquídeas de la selva y plantas del sur del África crecen aquí tan bien como los dragos nativos. Hay secciones en contraste: jardines repletos de flores, estanques con carpas y flores silvestres.
Caminando por el Jardim Botânico de Funchal
No estuve mucho rato en el Jardim Botânico. En cuanto empezó a picarme la nariz me tuve que ir, que reconozco los síntomas y no quería pasarme el resto de las vacaciones estornudando y con los ojos llorosos.
Teleférico del Jardim Botânico de Funchal
Cogí de nuevo los dos teleféricos, no sin antes pararme a observar todo lo que me rodeaba, porque parecía una especie de paraíso irreal, y regresé junto al mar, al centro de Funchal.
Panel de azulejos típicos portugueses en el Mercado dos Lavradores, Funchal
Mucha gente me ha preguntado si visité el Museo Cristiano Ronaldo, que se encuentra en el centro. Lo cierto es que pude haberlo hecho, pero ni me gusta el fútbol ni me gusta el Real Madrid (en ese momento Cristiano todavía estaba en el Madrid, aunque ya se hablaba de que la Juve estaba interesada en él; y recuerdo a la Juve porque hace unos años visité Turín y había tiendas del equipo por toda la ciudad).
Visitar el centro de Funchal fue como visitar una ciudad colonial, de otra época.
Exterior del Mercado dos Lavradores
En el centro destaca el bullicioso Mercado dos Lavradores. Aquí los floricultores, cesteros, granjeros y pescadores de toda la isla ponen sus productos a la venta. Este edificio de tres pisos, alrededor de un patio abierto, se llena de color y del bullicio de la vida cotidiana de la isla.
Interior del Mercado dos Lavradores
Los tenderos ofrecen degustaciones de mango y chirimoya para demostrar que sus frutas son las más dulces. En la planta baja, los expositores de mármol exhiben grandes rodajas de atún y pez vaina (peixe espada), de escamas oscuras, ojos grandes y dientes afilados.
Calle del centro de Funchal
Se cree que las viviendas situadas en el lado este de la peatonal Rua Dom Carlos I datan del siglo XV. La pequeña capilla del Corpo Santo fue construida en el siglo XVI por los pescadores en honor a su patrón, San Pedro, y se dice que es el edificio más antiguo de Funchal.
Fachada de la Alfândega de Funchal
Junto al paseo marítimo nos encontramos con el edificio de la Alfândega Velha (antigua aduana), que se construyó en 1477 y hoy en día acoge el Parlamento regional de la isla.
El océano desde el paseo marítimo de Funchal
Disfruté del paseo marítimo, desde donde conseguí coger un autobús de la posguerra para regresar a Machico. Hacía un día caluroso y ni siquiera había una playa cercana donde poner bañarse.
Terraza del restaurante Madeira Story Centre, Funchal
En cuanto a la comida, en Funchal es donde mejor comí en todas las vacaciones. Subí a la terraza de un restaurante que estaba junto a la estación del teleférico, porque un camarero me paró en la calle y me enseñó el menú. Pero lo cierto es que ya me había llamado la atención esa terraza cuando descendía del teleférico.
Le pedí al camarero que me sacara lo típico y él mismo me recomendó una ensalada de gambas que estaba para chuparse los dedos (aquí, la que habitualmente no come marisco) y una brocheta de carne que el propio camarero se encargó de quitarla del alambre. Además me trajeron pan típico (que va aderezado con aceite y perejil) y cerveza portuguesa.
Ensalada de gambas, muy fina y sabrosa
Pan portugués y cerveza (cerveja) Coral, típica de Madeira
El camarero sacando la carne de la brocheta, restaurante en Funchal
Avenida Arriaga, Funchal
Terminé en una cafetería de la Avenida de Arriaga, una calle de sentido único para los coches, con terrazas y llena de árboles. También es la zona comercial de la ciudad, con sus tiendas de marcas internacionales, bancos y cajeros, cafeterías y oficinas.
Funchal es una ciudad interesante, llena de edificios que nos llevan a imaginar otras épocas. Me gustó bastante y la gente era muy agradable. Toda la ciudad estaba llena de estatuas y flores. Podía haber visto muchas más cosas, pero en cierto momento pegaba tanto el sol que opté por regresar a la piscina del hotel. Para terminar dejo algunas imágenes más.
Canal y centro comercial Anadia, centro de Funchal
Exposición etnográfica de Madeira, esperando en la fila del teleférico
Casas de Funchal desde el teleférico
Jardines en la Rua Dom Carlos I, junto al paseo marítimo
Estatua en el paseo marítimo de Funchal
Vendedores de fruta en la calle
Edificio en el centro de Funchal
Callejuela en Funchal
Callejuela en Funchal

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