sábado, junio 09, 2018

Te querré siempre para mí

Hace unos años tuve la enorme fortuna de ir a una ponencia de Vicente Magro sobre Propiedad Horizontal. Entonces era magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, había estado en no sé cuántos juzgados y hoy es magistrado del Tribunal Supremo. Me gustó muchísimo su exposición, y pese a todos los conocimientos de los que nos hizo partícipes, es un hombre llano, que habla sin tecnicismos, que habla para que le entienda todo el mundo. Su experiencia y conocimiento también se sienten en las páginas de esta novela. 
Después de la exposición tuve la gran suerte de hablar un rato con él. Un tiempo después le agregué de amigo en Facebook y mi sorpresa fue mayúscula cuando aceptó la solicitud. Así me he ido enterando de que llegó al Tribunal Supremo, de que escribió una novela sobre violencia de género, de que un familiar muy cercano tiene un restaurante de varios tenedores, etc. 
Desde que vi que había escrito una novela, lejos de los libros jurídicos a los que acostumbra a escribir, decidí que tenía que leerla. Y un tiempo después he disfrutado de sus páginas, con sus pros y sus contras.

Considero que una novela es buena si consigue emocionar de alguna manera al lector (que le haga reír, que le haga llorar, que le llene de ira, que le enfade, que se sienta impotente y un sinfín de estados de ánimo más). Y yo he llorado, porque no lo he podido soportar. Sin embargo, pese a esa emoción, hay partes de la novela que se me han hecho muy pesadas. Hay momentos en que el desarrollo de la acción iba lentísimo, explicando paso a paso cómo se vive con esa violencia de género, y con unos párrafos inmensos en medio de las conversaciones de los protagonistas. Con esto quiero decir que la gente no habla como en el libro, que los personajes tienen unos monólogos larguísimos, que en realidad no son monólogos, sino diálogos, ya que están hablando con otras personas. Y es posible que por esas conversaciones tan arduas a veces resultara pesado. Ya se sabe que unas conversaciones de los personajes de un libro sirven, por lo general, para aligerar la prosa de descripciones y explicaciones, siempre para aligerar. Pero aquí no se aligera. Por lo demás, la exposición y la historia son una especie de metáfora en la que pone en paralelo la Media Maratón de Madrid (21 kilómetros) con la historia de violencia de género, es decir, en el libro se asemeja como una carrera el momento en que hay una falta de respeto en una pareja hasta la meta, donde se han divorciado y cada uno va por su lado. Lamentablemente, no todo el mundo llega a la meta. 
Ni que decir tiene que hacia la mitad del libro, que lo veía venir, he cogido carrerilla y me lo he pulido sin poder parar. No es que sea previsible, es que desde el primer momento vemos que algo no cuadra, y sólo hay que atar cabos.
La trama se nos presenta en el comienzo de la Media Maratón, donde dos amigas, Sara y Olga, se encuentran en el punto de salida, desconociendo si conseguirán llegar a la meta. Cada capítulo nos muestra el kilómetro en que están, a modo de prólogo, y después continúa el capítulo con el pensamiento de Sara mientras está corriendo, una joven abogada que lleva años tratando el tema de los divorcios por violencia de género; lo que no espera es que un día pueda tocarle a ella. Sara llega a su casa y su marido nunca tiene ganas de salir, aduciendo que está cansado, pero de un tiempo a esta parte le ha dicho que no es necesario que ella trabaje, porque está desatendiendo su casa, sus hijos y a él. Carlos, el marido, es dueño de varias empresas informáticas, pero Sara quiere seguir trabajando porque así se siente realizada. Sin embargo, sus hijos, de doce y catorce años, comprenden que algo no va bien entre sus padres. 
Beatriz y Esteban, hermana y cuñado de Sara, regentan un restaurante de lujo en Madrid y Beatriz ha descubierto que su hermana no está bien, así que la invita a cenar y también invita a un amigo suyo psicólogo, por lo que en la cena sacarán el tema, y desde entonces Sara le visitará varias veces, comprendiendo que su marido no se está portando bien con ella. El psicólogo le recomienda que vaya a correr para liberar endorfinas, y así un buen día se acerca al Retiro y conoce a Olga y a Luis, dos vecinos que viven en el mismo bloque, los dos divorciados. Olga le cuenta su experiencia con su ex marido y que llegó a levantarle la mano, y Sara se identifica con ella, excepto porque Carlos nunca le ha levantado la mano, pero el maltrato no sólo tiene que ser físico, también puede ser psicológico, y eso lo sabe Sara mejor que nadie, por el tipo de clientes que llegan a su consulta. 
A lo largo del libro, y de la carrera, Sara cuenta -piensa- que todo se desarrolla hasta llegar a un punto de no retorno, es decir, en el momento en que se siente amenazada por su marido comprende que tiene que poner punto a la relación. Incluso cuando le pide el divorcio él sigue insistiendo en que no se va a divorciar porque "ella es suya y de nadie más", y haciéndola sentir culpable de la situación, sin comprender que han llegado a esa situación por la actitud de él.

EL AUTOR:

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Vicente Magro Servet es magistrado del Tribunal Supremo. 
Autor y coautor de 59 libros jurídicos, varios de ellos sobre el tratamiento de la violencia de género. Autor de 1017 artículos doctrinales, varios de ellos explicando las reformas legales en materia de violencia de género en revistas especializadas.
Es doctor en Derecho con una tesis doctoral que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude en 2005 con el título: "Soluciones de la sociedad española ante la violencia que sufren las mujeres".
Es promotor de una oficina pionera de atención a las víctimas de maltrato en la Audiencia Provincial de Alicante desde el año 2004. También es miembro asesor del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial.
Por su labor, ha recibido varios premios como:
  • Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort del Ministerio de Justicia en el año 2005 por la actividad desplegada en la consecución de una justicia más ágil y eficaz.
  • Premio del Ministerio del Interior en el año 2005 por las actividades en protección de víctimas.
  • Premio Justicia 2011 de la Generalitat Valenciana por las medidas desarrolladas en Alicante de protección de víctimas desde el año 2001.
  • Premio Calidad de la Justicia del CGPJ en 2014 por su actividad profesional en la implantación de medidas de protección a la mujer.
  • Premio Soledad Cazorla 2016 por las iniciativas realizadas en su carrera profesional en la lucha contra el maltrato y protección de la mujer.

EL LIBRO:

Título original: Te querré siempre para mí
Autor: Vicente Magro Servet
Editorial: Club Universitario (1ª edición, 2017)
Número de páginas: 380
ISBN: 9788416966073

Valoración: 8/10

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