-¿Hay algo que se te dé mal?
-Muchas cosas.
-Eres demasiado modesto.
Él también necesita descansar. Le dije que se viniera conmigo a Madeira, pero como no quiere me conformaré con enviarle fotos.
"Hoy dormiré con los ángeles y soñaré contigo, pero llegará un día en que soñaré con los ángeles y dormiré contigo".
Hoy tenía ganas de hablar y yo no podía hablar. Pero en los pocos minutos que hemos intercambiado unas palabras me ha hecho sonreír. De un tiempo a esta parte algo en él ha cambiado, no sabría explicar lo que es, está mucho más receptivo. Y yo... yo sólo me dejo llevar.

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