No hay nada como que salga el sol y bajar a la playa a refrescarse. Yo sería feliz viviendo junto al mar, pero entonces no lo valoraría tanto.
Estoy como un cangrejo, y no aguanto mucho más el sol directo, aunque estoy más en el agua que en la arena, así que he decidido recoger los bártulos y pasar la tarde en la piscina del hotel.
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