Esta mañana chispeaba y estaba muy nublado, algo que mi espalda ha agradecido, sin duda.
Así que he optado por ir a Santana. Digo yo que si las casas típicas antiguas de Madeira aparecen en todas las tiendas bien merecía la visita.
Pero no había mucho más que ver. Y luego ha salido el sol, así que esta tarde volveré a la piscina. Y no voy a la playa porque lo que yo quiero es la sombrilla que me tape. Lo mejor de todo es que yo no me pongo a tomar el sol, que basta que no me ponga para que me coja, lo que me gusta es el agua.
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