Una vez me dijiste que te gustaban mis cartas, que decía mucho con pocas palabras. Y me di cuenta que leías entre líneas y que me había convertido en una persona transparente para ti.
No sabes lo que disfrutaba yo cada vez que te escribía…
Yo sé que mis cartas te acariciaban el corazón, tu veías lo que estaba implícito y me consta que te agradaban.
Pero un día dejé de escribirte. Imagínate si hubiera seguido haciéndolo.

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