Intento hacer vida normal pero siento como si con la partida de Chini la luz de cada día se hubiera apagado.
Pienso mucho en él. En momentos que se han convertido en recuerdos inolvidables.
Pienso también en su familia y lo terrible que tiene que ser para ellos abrir los ojos cada mañana y sentir que falta uno de los pilares de su vida.
Pienso en lo injusto que es todo esto. Nadie está preparado para una pérdida tan grande.
Intento hacer vida normal pero nada es como debería ser.
Yo no sé cómo afrontar esta pena tan infinita que a veces termina desbordándome. No sé cómo se aprende a vivir sin la persona que más quería.
Hoy hace un mes que me marché de vacaciones a Almería y parece que han pasado años luz. En este mes he vivido en un infierno. Y lo peor es que no sé muy bien como calmar el dolor.

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