A veces, lo único que me reconforta es pensar que él está cerca, aunque no podamos verle ni escucharle.
En cualquier cosa que hago imagino que él puede verme, como si fuera parte del aire.
Pero cuando una persona se va únicamente sigue viviendo en forma de recuerdos, su lugar sigue intocable en el corazón, sigue viviendo en nuestra memoria porque nosotros mismos seguimos manteniéndole ahí.
Y hay quienes dejan una huella tan profunda que ni siquiera el tiempo borrará jamás.

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