Nos olvidamos con demasiada facilidad que la vida puede acabar en cualquier momento.
Nos olvidamos de decir un 'te quiero' y pensamos que ya habrá tiempo de decirlo más adelante.
Nos olvidamos de hacer las cosas en presente pensando que tenemos muchos años por delante.
Mi hermano siempre me ha dicho que nunca se puede negar un beso a un ser querido porque podría ocurrir cualquier fatalidad y te arrepentirás siempre por no haber dado ese beso a tiempo.
Para mí siempre hubo una persona que movía los engranajes de mi vida. En los últimos años nos habíamos distanciado, pero seguíamos ahí, cruzándonos de vez en cuando, mirándonos como si nada.
Al menos él siempre supo todo lo que le quería. Si nunca se lo hubiera dicho y/o demostrado ahora mismo me estaría arrepintiendo.
No hacemos las cosas a veces por miedo o por qué van a pensar los demás. Reconozco que el amor que yo sentía por Chini era mucho más fuerte para importarme la gente y para olvidarme de los miedos.
Pero es cierto que cuando en marzo pensé en escribirle debería haberlo hecho. Mañana puede ser tarde. Por eso es importante hacer las cosas cuando nos dicta el corazón, que estamos en este mundo de paso y no sabemos lo que nos encontraremos a la vuelta de la esquina.
Chini fue mi gran amor. Y ese amor movía mi mundo. Hice por él tantas locuras como se pueden hacer por amor.
Que me quiten lo bailao. Un día la vida se trunca de repente y no nos podemos arrepentir de lo que no hicimos.
Chini lo fue todo para mí, y ya no me queda nada…
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