domingo, octubre 17, 2021

El Cabo de Gata

Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, Almería

Antes de viajar a Almería tenía claro los lugares que quería visitar, así que contraté una excursión desde mi casa para ir al Cabo de Gata. Y fue un día fantástico, pero con mucha información.

Invernaderos cerca de Almería, mar de plástico

Para mí la visita al Cabo de Gata fue muy enriquecedora, pero sobre todo descubrí los contrastes. Y a esto me refiero que en lo que hoy es el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar hay mucha pobreza y se ve, allá donde mires. Antes de que este trozo de tierra de 38.000 hectáreas se convirtiera en Parque Natural en 1987, ya había agricultores aquí y no les podían echar, pero al tener sus invernaderos dentro del Parque les obligaron a que todos sus cultivos fueran ecológicos. Los que más cerca del mar están son los dedicados al tomate y ni que decir tiene que yo allí comí los mejores tomates del mundo.

Barcas de pescadores y playa virgen en San Miguel, Cabo de Gata

El Cabo de Gata es un terreno volcánico que surgió hace miles de años del mar y que, en su mayor parte, no ha sido modificado por el hombre. Sus pueblos son muy pequeños, hay lugares de película (y no porque sean espectaculares, sino que allí se han rodado muchas películas) y se puede ver perfectamente lo que habitualmente se llama "el mar de plástico". También hay muchas especies de plantas endémicas, como la pita.

Y al ser una zona volcánica, también hay una rica variedad de elementos químicos y piedras especiales. De hecho, se cree que el nombre de Cabo de Gata deriva de "ágata", porque hace muchos años aquí había cantidad de estas gemas.

Iglesia de las Salinas, San Miguel del Cabo de Gata

Junto a las salinas, nos adentramos en el Parque a través de San Miguel, una especie de barriada muy pobre, con las barcazas en la playa, una playa virgen que se extiende hasta el propio faro de Cabo de Gata. Cabe decir que la iglesia de las Salinas es uno de los escenarios de la película Éxtasis.

Faro del Cabo de Gata

A partir de aquí comienza una carretera de curvas que desemboca en pleno faro del Cabo de Gata. Aunque mucha gente cree que el cabo en realidad se encuentra en el promontorio donde se alza el faro, no es el propio cabo. El faro se construyó a finales del siglo XIX con el fin de asegurar la navegación en la zona

En primera línea, el arrecife de las Sirenas, al fondo el verdadero Cabo de Gata

El verdadero Cabo de Gata se encuentra un poco más allá del Arrecife de las Sirenas. El Arrecife de las Sirenas es, en realidad, lo que queda de una antigua chimenea volcánica, que podría recibir su nombre de una antigua colonia de foca monje, que los pescadores de la zona llamaban "sirenas".

Flamencos en las salinas del Cabo de Gata

Después de cruzar de nuevo por San Miguel, regresamos a las salinas, porque se veían flamencos blancos. Lo cierto es que aquí me enteré que el flamenco nace blanco, pero que por un pigmento en la comida se les vuelven las alas rosas, y se me cayó un mito. Porque no pensaba que los flamencos fueran de otro color. Así que, a lo lejos, vimos flamencos blancos.

Parada en Torre-Marcelo

De allí hicimos una parada a almorzar en un bar-pastelería en medio de la carretera. Hacía un sol espléndido y a mí me daba pánico quemarme. Allí estuve hablando con un hombre que ya había conocido en la excursión del día anterior, me acerqué a él porque participé de su conversación la víspera, cuando dijo que hace unos meses se había quedado viudo y que sus hijos le habían animado a visitar Almería. Son ese tipo de conversaciones que te tocan el alma. Me dijo que era de Huelva, pero que desde muy joven se trasladó a Barcelona, donde trabajó de ingeniero hasta su jubilación. Al final, quizás no recordemos tanto los lugares que visitamos sino la gente que terminamos conociendo. El señor Manuel.

Dunas de Los Escullos, Cabo de Gata

La siguiente parada eran las dunas de Los Escullos. Para hacerse una idea, no nos íbamos a encontrar unas dunas de arena suave, sino que éstas habían fosilizado, de tal forma que habían creado formas espectaculares. Y abajo había una cala que merecía la pena.

Castillo de San Felipe, Los Escullos, Cabo de Gata

Además, justo detrás hay una pequeña fortaleza, no abierta al público, pero que destaca entre esta tierra tan extraña. Se trata del Castillo de San Felipe.

Vistas desde el Mirador de la Amatista, Cabo de Gata

Desde allí fuimos al Mirador de la Amatista, un lugar que tenía unas vistas magníficas. Ni que decir tiene que aquello estaba lleno de miradores y de curvas. Es un lugar de antiguos piratas y de antiguos mineros.

Antiguas minas de oro del Cabo de Gata

Desde el autobús el guía nos indicó dónde estaban las antiguas minas de oro del Cabo de Gata, hoy cerradas al público por riesgo de derrumbe, y con multas muy altas por si a alguien se le ocurre acercarse.

Isleta del Moro, Cabo de Gata

La siguiente parada era un pequeño pueblo pesquero: la Isleta del Moro. Dicen que este lugar fue creado por el Moro Arráez, que nadie sabía a qué se dedicaba, pero todo el mundo pensaba que en realidad era un pirata. 

El pueblo en sí no tenía mucho que ver. Es un precioso pueblo de pescadores con sus casitas blancas.

Playa de San José, Cabo de Gata

Finalmente llegamos a San José, la capital del Cabo de Gata. Capital porque es el pueblo más grande con unos 700 habitantes. Tiene una playa espectacular y está bañado por las aguas del Mediterráneo. Allí comimos y desde allí regresamos a Almería capital.

Aquí paro por hoy.

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