A medida que pasan los días empiezo, de alguna forma, a asimilar que ya no estás aquí.
Es duro pensar que ya no estás a siete kilómetros, es duro saber que ya no te veré pasar, es duro recordar cada momento de ti, es duro cada instante sin ti.
Y lo más duro de todo es ser consciente de que no podemos hacer nada.
La vida sigue sin ti, y es insoportable.
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