Hoy hace tres semanas desde que partiste hacia la eternidad y cada día pienso en ti, en todo lo que compartimos y en todo lo que no fuimos, en los momentos que hemos estado juntos, en las miradas de deseo y en las palabras que nos alejaban. Tan cerca y tan lejos.
Me diste tanto y te di tanto que cada día me resulta increíble que ya no estés aquí.
No puedo con todo esto. Tu ausencia es demasiado grande, tu huella es profunda, tu pérdida es muy dolorosa.
Ya son tres semanas sin ti y no sé cómo seguir. No sé cómo se aprende a vivir sin ti.

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