Recuerdo un momento en el Aldo, cuando nos acercamos a vosotros, en el mismo momento en que conseguí tu dirección y descubrí el día de tu cumpleaños.
Recuerdo cuando fuiste a quitar chapapote y te echaba de menos cuando marchabas al pueblo de Soria. En una agenda he encontrado el nombre del pueblo, que es tan pequeño que no voy a poner aquí.
Recuerdo cuando me mirabas como me mirabas y yo me perdía en tu mirada.
Recuerdo tantas cosas de ti, que no puedo soportar que ya no estés. Es injusto, tremendamente injusto.
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