Ayer, cuando tenía preparada la sartén para hacer la comida un poco más tarde de esta hora, todo el edificio, toda la calle, se quedó sin electricidad. Miras el contador y está perfecto, bajas al portal a mirar los pasos y lo ves correctamente. Y piensas en que será cosa de unos minutos. Pero no... Por lo que pude comprobar después, toda la zona estuvo varias horas sin luz y sin electricidad. El tema del cambio que ha hecho Iberdrola empieza a resultar machacón. Es que no es normal. Si la vitrocerámica no funciona no comes (en mi caso me tuve que conformar con una ensalada y yogurt), sin microondas o cafetera no puedes tomarte el sagrado café de la sobremesa (me lo tuve que tomar fuera), sin calefacción en pleno noviembre te congelas, menos mal que la lavadora la pongo por las noches, abres el frigo y no funciona (la comida podría echarse a perder), estás viendo al dulce Stewie hacer de las suyas (pero la televisión también se apagó). El pc me hubiera funcionado si tuviera puesta la batería, claro que en casa está enchufado a la corriente eléctrica. El ascensor no funcionaba y tuve que bajar dos pisos de escaleras casi a oscuras, aunque la claraboya del techo da mucha luz y había unas luces nuevas (supongo que para casos de estos).
Lo que peor sienta es que no avisen, que en nuestro portal no hubiera un aviso, que sería lo más lógico. Hace unos días, al pasar por una calle transversal a la mía, en la puerta de una residencia universitaria, leí sobre este tema. Pero en nuestra puerta no había tal. Y te pilla por sorpresa y sienta mal.
Era trece. Siempre pasa algo "extraño" en trece.
2 comentarios:
Te olvidas del lado positivo!!!
Has conocido al vecindario ¿No? :P
Ya te digo. Había gente que no había visto en mi vida :D~~~~
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