domingo, noviembre 23, 2008

Fernando y el caos

El viernes por la noche soñaba... Soñaba con F. y sus cosas, su proximidad, su sonrisa, su mirada ajena a la realidad que nos acecha. Ayer me sumí en un caos brutal. Sorprendentemente no tengo ganas de verle, menos mal que todavía queda algo más de un mes, aunque es muy posible que le termine evitando. No puedo soportar sus provocaciones, que no quiero que me afecten, pero se me clavan como dardos envenenados.
Da igual que me vaya a tres mil kilómetros de distancia, que huya a las antípodas, que escale mil montañas o que cruce cien mares, porque F. y su recuerdo seguirán perseverando en mi mente. Y yo seguiré evocándole en mis recuerdos.
Lo curioso es que en mis sueños veo un F. que no se corresponde con la realidad y no quiero que esa perfección onírica eclipse al F. real, que dista mucho de ser como yo le veo mientras duermo.
El día de después del sueño, si tengo la mala fortuna de acordarme de aquello que pasó por esa dimensión inalcanzable y ficcional, todo tiende al caos.

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