domingo, noviembre 16, 2008

Lo que falta

A veces es inevitable no evocar a la persona que ya no está. A veces persevera esa sensación de que llegaré a casa y será como antes, como antes de septiembre de 2007. A veces debo evitar estos recuerdos porque cuando me mezo en ellos siento un dolor inexplicable.
Si el pensamiento no pasa de unos minutos consigo sonreír, pero si le doy vueltas me invade una tristeza insoportable.
Son recuerdos demasiado intensos como para evitarlos siempre.

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