jueves, noviembre 06, 2008

La Reina muy de cerca


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Es el libro del que se comenta en todos los medios de comunicación. Es el libro de la polémica. El libro "conmemorativo" a los 70 años de la Reina. Y yo, después de leído, pregunto: ¿Por qué tanta polémica? ¿Por qué esos grupos de comentaristas de turno de lengua vivaraz se ceban tanto con las palabras de la Reina? ¿Por qué se sacan tantas cosas fuera de contexto y se exageran de tal forma en los medios? Sí, es cierto que un libro sobre Doña Sofía estaría en el punto de mira, pero sus palabras corroboran lo que es: toda una Señora, de los pies a la cabeza, con gran personalidad, y una Reina con todas las letras.
Doña Sofía toca muchos temas de actualidad, algunos no tan actuales, que nos conciernen a todos. Como dice varias veces, ella está "para servir" y "las cosas que se hacen con el corazón no necesitan condecoraciones".
¿Por qué no se habla en los medios del capítulo titulado La otra silla de la Reina, ese donde vemos a una Doña Sofía profunda, como persona, responsable con una parte del mundo desconocida para muchos -su mirada a la pobreza y miserias humanas-, de los microcréditos y su trabajo de cooperación y colaboración con el Tercer Mundo? ¿Por qué no se ha dicho nada de su filantropía? Claro, no interesa. Es más fácil criticar.
Es más fácil decir que la Reina ha dicho que Obama es negro, pero no se ha concretado que no lo dice de un modo despectivo, sino como el triunfo de que pueda ocupar la Casa Blanca sin tener en cuenta el color de la piel.
Cuando habla de los homosexuales, deja muy claro que aunque por ley se puedan casar eso no es un matrimonio, que puede haber otros nombres para calificarlo: contrato social, contrato de unión... Pero no como matrimonio. Y en esto tiene razón. Quizás en el DRAE dentro de unos años se añada una acepción más, pero de momento:
matrimonio.

(Del lat. matrimonĭum).
1. m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.
2. m. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia.
3. m. coloq. Marido y mujer. En este cuarto vive un matrimonio.
4. m. P. Rico p. us. Plato que se hace de arroz blanco y habichuelas guisadas.

Sí, se tiende a sacar todo del contexto en el que se ha dicho. La Reina no dice nada fuera de lugar. Es una mujer, quizás inalcanzable, pero en el libro se muestra muy humana, derrochando personalidad, hablando de su familia, de sus nietos (da la sensación de que su preferida es Leonor), se muestra cercana. No opina más que lo justo, dando una visión y muchas veces desviando el tema, sin "mojarse" en ciertos asuntos. Demuestra ser una Señora, con las ideas claras, satisfecha de su vida pasada, orgullosa de sus nietos. Defiende a Letizia a capa y espada, pese a las habladurías, que le llegan. Sorprende en muchos de sus hábitos.
Escuché en un programa de estos donde se tiende a satanizar lo que se dice en el libro que la Reina hablaba de las amantes de Don Juan Carlos. En ningún párrafo se dice nada al respecto. Mon Dieu! Eso verifica que muchos de los que tanto critican ni siquiera se han leído el libro. ¡Qué triste!
Como contrapartida, cuando habla del Rey lo hace con cariño, con el conocimiento, la complicidad, la convivencia de muchos años juntos. No sabía que le llamara "Juanito".
La Reina demuestra que es muy inteligente y confiesa que es muy tímida, que a veces "desconecta" y, por eso, parece que está ausente en muchos actos oficiales.
Habla del Grupo Bilderberg, una reunión selecta donde van los representantes de las grandes empresas mundiales, personas de las monarquías y ministros, donde se "cuece" lo que está ocurriendo en el mundo y se prevé lo que va a pasar y las medidas para hacer frente. Por ejemplo, si va a estallar una guerra, los del Grupo Bilderberg lo saben como dos años antes que el resto de los mortales.
La Reina habla de que pasa la mitad de su vida en el aire y la otra mitad en tierra, de todo lo que tiene que viajar y moverse, un estar cerca de todos, pero no lo dice como si se tratara de una queja.
Y cuenta cómo intuyó lo de Letizia porque, estando en Palma de Mallorca de vacaciones, Don Felipe se levantaba de la mesa diciendo: "Me voy a ver el telediario de las 3".
Entre la gente de la que habla, con la que mantienen contacto, me llamó la atención especialmente el tema de Adolfo Suárez, con un estado avanzado de alzheimer, que en una visita de los Reyes le preguntó a Don Juan Carlos quién era.
Entre toisones de oro, masonería, Perejil, atentados, celebraciones y la Zarzuela se me ha acabado el libro. No, no hace falta cebarse tanto con Doña Sofía.

Nací un 14 de abril, pero no fue en 1931. Desde muy pequeña todo el mundo me llamaba "republicana". Yo entonces desconocía el significado de la República. Profesores de historia, literatos y gente del mundo del periodismo seguían preguntándome si el hecho de haber nacido ese día me hacía más proclive al republicanismo. Yo esbozaba una caricatura de sonrisa, pero no contestaba. Después de mucho tiempo, cuando estudié a fondo la Transición y el papel del Rey... me di cuenta de que el día de nacimiento era indiferente. Tengo una predisposición positiva hacia los Reyes. No me considero monárquica, pero sí juancarlista. Quizás es que a muy temprana edad vi su perfil humano como Reyes del pueblo. Y sí, que me llamen "republicana" cada vez que cumplo un año más, pero ¡Viva el Rey!

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