sábado, noviembre 15, 2008

"Seda"

Es demasiado lenta, con un final previsible y flojo.
Lo que están bien son los ambientes y las tradiciones del Japón decimonónico, en momentos previos a la creación de la Ruta de la Seda.

Un pícaro comerciante francés, Baldabiou (Alfred Molina), convence al alcalde del pueblo para reabrir la vieja fábrica de seda, lo que enriquecerá a los vecinos. Pero cuando los gusanos enferman tiene que buscarlos en el extranjero.
Hervé Joncour (Michael Pitt) vuelve con un permiso del ejército. Su padre quiere que siga la carrera militar, pero entonces conoce a Hélène (Keira Knightley) y se enamoran. Baldabiou le ofrece un cambio en su vida y Hervé viajará a Egipto para buscar huecos sanos de gusanos de seda. Sin embargo, casi todos los gusanos perecen. Entonces deciden que la mejor alternativa es Japón, aunque es un viaje largo, y también peligroso, ya que ningún occidental ha entrado en el interior del país. Pero Hervé inspira confianza y los guías le llevan hasta el corazón de las montañas, donde Hara Jubei (Kôji Yakusho) intenta engañarle. Es el comienzo de una duradera amistad, ya que Hervé siempre tendrá su protección. Allí conoce a una mujer y comienza un romance prohibido y clandestino, a pesar de las trabas idiomáticas. A pesar de la guerra, Hervé decide volver más veces, pero Hara Jubei le ordena que no vuelva porque ellos tienen otras cosas más importantes en las que pensar que en la seda.
Cuando vuelve a Francia, no habla ni una palabra de lo que ha pasado. Se siente un fracasado y Hélène está deprimida porque no consigue concebir un hijo, pero ella sabe que hay otra mujer.

"Según la leyenda, la tercera esposa del emperador estaba preparando el té en el jardín de palacio y entonces se cayó un capullo dentro del agua. Así descubrió que la fibra de aquello se desenrollaba y que de ella se obtenía un hilo lo bastante fuerte para tejerlo".

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