miércoles, noviembre 19, 2008

Hojas en el suelo

Esta mañana pisaba una mullida alfombra de hojas. La típica estampa otoñal en cualesquier parque de la ciudad se repite a menudo. Hojas muertas que vuelan, que pisas sin reparos hasta que te paras a escuchar el sonido que hacen al pasar a su lado. Y entonces un sutil tejido de pensamientos empieza a aparecer frente a mí.
Hoy, no sé por qué, tengo ganas de llorar. En realidad sí sé el motivo, aunque intento reprimir esa desazón, intento evadirme lejos. Siento punzadas de dolor que no puedo controlar, que me queman por dentro. Tendrá que ser...
Las hojas siguen cayendo, cubriendo los adoquines con su alfombra de ocres, desnudando a los árboles enhiestos, tristes, azotados por un viento silencioso, por una lluvia sin agua, agrietando sus grises nervaduras de cara a ese invierno cruel.
La tristeza, como las hojas otoñales, desaparecerá...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esta mañana Loise y yo hemos estado jugando precisamente con las hojas secas. Le encanta tratar de moder las que le tiro con el pie y le apasiona el ruido de los montones cuando salta sobre ellos.

Hola nena!

K dijo...

Y cuando las pisas suenan a cortezas crujientes, aunque yo prefiero meter los pies debajo y armar un revuelo a mi alrededor.
Generalmente no suelo poner atención a cosas tan simples, sólo cuando pienso en ello. Los humanos vamos siempre demasiado ajetreados por el mundo para reparar en las cosas más sencillas.

Hola guapísimo!!