viernes, noviembre 07, 2008

"El niño con el pijama de rayas"

No hace mucho que me leí el libro y me encantó. No se me ha caído la lagrimilla porque ya sabía el final. La película es bastante fiel a la novela. Sigo pensando en el elemento simbólico de la alambrada, el muro que separa, que aquí sirve para unir y forjar una amistad entre dos niños que no saben lo que está pasando en sus respectivos mundos, pero los describen como bien saben o pueden, con la sabiduría inocente de los ocho años.
He echado de menos que a Bruno no le hayan rapado el pelo, para que pasara por preso con más facilidad. En el libro le habían salido piojos y su padre optó por rasurarle. También he echado en falta el momento en que él habla a su hermana de un amigo imaginario.
Los personajes son geniales, sobre todo Bruno (Asa Butterfield), que borda su papel. Un niño curioso, despierto, creativo, imaginativo, y al que no se le escapa ni una. Su vasta curiosidad es la que le impulsa a pasar al otro lado.
No digo más porque para el argumento ya lo conté cuando me leí el libro. Es genial, pero era cosa esperada.

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