Hay libros que sensibilizan de una manera atroz, bien sea por los temas que tocan, bien sea por la delicadeza con que están escritos, bien sea porque es algo que afecta o que te hace pensar.
Fernando Aramburu cuenta a través de magistrales relatos y con personajes anónimos lo que es la realidad del País Vasco. Diferentes puntos de vista de un problema que nos concierne a todos. Historias que llegan a todos, que nos hacen sentirnos momentáneamente como si estuviéramos dentro de la piel del protagonista. A la sazón...
Un joven que vive traumatizado desde la infancia. Introvertido, tímido y volcado en un trabajo que le hace "olvidar", con fobia a los cines, una notoria disfunción sexual, terror por las pistolas y una psicosis reiterada por garabatear unos símbolos que nadie entiende. Sólo su pareja podrá ponerle de frente a lo que ocurrió y "curarle" en cierto sentido.
La madre de un terrorista que no entiende cómo sus vecinos son, de repente, tan amables con ella, que la regalan lo que va a comprar, con amenazas de muñecos desmembrados y cubiertos de sangre, que nadie la cree. De repente, su hijo es un héroe en su pueblo, y Maritxu se siente desubicada.
Una joven, que fue a sacar dinero al cajero cercano a su casa y tuvo la mala fortuna de que una explosión terrorista la alcanzara y la dejara inválida para el resto de sus días. Después de seis meses en el hospital, su vida queda destrozada y su humor se ha tornado irascible.
Dos enfermos coinciden en un hospital: uno acaba de ser ingresado por una botella incendiaria que le ha producido quemaduras graves en las piernas, el otro es un abertzale que termina pidiéndole perdón. Ante la muerte no hay etiquetas, colores, banderas ni diferencias.
Un preso etarra en régimen de aislamiento recuerda a su compañero de juegos, y luego de comando terrorista. Su amigo murió tiroteado, pero él prefirió hablar.
Un hombre es condenado por chivato, aunque nadie se ha molestado en verificarlo. De repente su vida se ha convertido en un infierno: sus amigos ahora son enemigos, sus negocio ha ardido y toda su familia es una proscrita. Sólo tiene una salida: suicidarse.
Una familia se siente amenazada porque no tienen raíces vascas. Les instan a marcharse, pero no lo hacen. Cuando asesinan al marido, policía local, la madre intenta aguantar allí todo lo que puede, pero finalmente tiene que escapar de aquel infierno cuanto antes, necesita que cesen las amenazas... por sus hijos.
Un matrimonio desea que su vecino, concejal, se marche del edificio, porque a diario soportan ataques de la kale borroka y temen que puedan afectarles.
Una niña está en el colegio cuando se escucha un fuerte estruendo. Durante horas, su hermano y ella están albergados en casa de unos amigos, y en la televisión descubren el retrato de su padre. Su madre tiene que confesarles que su padre ha muerto (asesinado).
Íñigo está en una edad en que las chicas empiezan a declararse: una es hija de un socialista, la otra es abertzale. Él no se decide, pero entonces se homenajea a la hermana etarra de Bego. Ese día él tiene que marcharse amenazado de la manifestación y su abuelo le cuenta que esa mujer asesinó a su padre cuando él tenía solo unos meses. Íñigo acaba de decidir a la chica con la que quiere estar.
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