sábado, noviembre 01, 2008

Iberdrola y la fuente de luz

Aunque parezca mentira y a pesar de que sea festivo, los técnicos de Iberdrola trabajan como si fuera jornada laboral. Yo no sé qué ocurre con este cambio, pero no me hace gracia que cada dos por tres vengan a mirar el contador. En julio hicieron un cambio extraño y entonces se me ha ocurrido preguntar si, por un casual, con el cambio de hora de verano también iban a pasar casa por casa.
La verdad es que ha sido una situación graciosa. Yo sabía que pasarían a las 11.30 h. porque el técnico me llamó ayer para avisarme. Es que si no me llama igual ni abro la puerta (así de miedica soy).
Yo, que soy vaga hasta para vestirme, estoy en pijama, un pijama que pasa por pantalones de verano, y una chaqueta de pluma de la Pantera Rosa, ropas de estar por casa. De esta guisa y sin pudor he aparecido no sólo ante el técnico de Iberdrola, sino ante Manolo, mi vecino, que me ha mirado de arriba a abajo como si fuera un ser venido de otro mundo.
Manolo es un hombre mayor. En el tiempo que llevo viviendo aquí no he intercambiado más que unas pocas palabras con él, cuando coincidimos en el portal, en el ascensor o cuando me dijo cómo abrir el paso del agua. Lo cierto es que es un hombre muy agradable. Me he quedado loca porque se ha puesto a pedir identificaciones de todo tipo al técnico. Cuando éste ha acabado su trabajo, oigo "Ana" tras la puerta y luego el timbre y Manolo me ha dicho que la próxima vez haga lo que hace él, aunque le he explicado que si bien no me llama ayer para avisarme yo ni siquiera le abro la puerta.
Sigo en pijama, leyendo al marqués de Sade.

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