Llega un momento en que los Héroes de la Lanza deben dejar paso en la historia a sus hijos. Son los jóvenes los que ahora buscan las aventuras, ansían salir de sus casas y seguir las huellas de sus progenitores.
Llega un momento en que Tanis, Laurana, Caramon, Tika, los que se fueron más allá de las estrellas... son relegados a un segundo plano por sus hijos, hijos que al vivir en diferentes ciudades no se conocen más que de oídas.
Sabemos, por historias anteriores, que Caramon y Tika levantaron una posada en Solace, muy transitada en la actualidad por todo tipo de viajeros de Krynn, muchos de ellos magos que dejan presentes en memoria de Raistlin. Tuvieron cinco hijos: Tanin y Sturm, que aspiran a ser grandes guerreros, como su padre, y siempre están en busca de aventuras; Palin, que prefirió seguir los pasos de su tío y empezó a estudiar magia, algo que sus padres no veían con buenos ojos, y Caramon, engañado, fue con su hijo a la Torre de la Alta Hechicería de Wayreth donde su hijo pasó la Prueba; y dos niñas, Laura y Dezra, que únicamente se nombran de pasada.
Sabemos, por otras historias, que la progenie de Riverwind y Goldmoon es numerosa y que los hijos mayores de Caramon visitan a menudo a los Bárbaros de las Llanuras, extasiados por la belleza de sus hijas gemelas. Y corre el rumor de que Raistlin tuvo una hija con una mujer desconocida, cuyo pueblo se llevó al bebé nada más nacer.
Pero hay otros dos vástagos de Héroes que debemos tener en cuenta. De esos dos jóvenes varones habla este libro. Son dos historias independientes entre sí, y quizás los caminos de estos jóvenes se crucen en el futuro.
Steel fue concebido unos años antes de la Guerra de la Lanza. Su madre era Kitiara y su padre es quien menos nos podíamos esperar.
Cuando Kitiara y Sturm se dirigían a Solamnia en busca de la historia de sus respectivos padres, sus difíciles caracteres chocaban entre sí. La lealtad de Sturm era pisoteada por Kitiara, a quien le gustaba decidir y mandar. Ante discusiones constantes, Kit decidió humillarle de una forma cruel: le seduciría de tal forma que el Código y la Medida caerían por su propio peso. Y Sturm era un hombre que, a pesar de luchar contra sus deseos carnales, terminó cayendo en los brazos de Kit. Después de haber conseguido su objetivo, la joven le abandonó.
Un tiempo después, debilitada, encontró una cabaña donde vivía una tejedora, Sara, que no tenía familia. Sara acostó a la guerrera y fue a buscar a una druida, que descubrió el estado de embarazo de Kitiara. Ésta quiso deshacerse del niño, pero si lo hacía moriría, así que se quedó allí hasta que dio a luz y se recuperó. Sara decidió hacerse cargo del niño, a quien Kitiara puso de nombre Steel Brightblade, y al despedirse Kitiara dijo que volvería a buscarlo cuando tuviera edad para luchar. En todos los años que estuvo fuera mandaba regalos y dinero a su hijo, hasta que murió.
Entonces Sara, encariñada con Steel, decidió marchar a Palanthas, ya que nadie buscaría al joven, a quien consideraba como su propio hijo. Steel sabía que ella no era su madre, pero la trataba como tal. Una noche llamaron a la puerta. Era Ariakan, servidor de Takhisis, que venía a buscar al hijo de Kitiara para formarle como Caballero. Se llevó al joven al alcázar de las Tormentas, pero también se llevó a su madre, de la que se encaprichó.
Ariakan era hijo del Señor del Dragón Ariakas y de la diosa del mar, Zeboim. Los Caballeros de Solamnia le encontraron y le tuvieron prisionero durante muchos años en la Torre del Sumo Sacerdote. Ariakan aprendió todo sobre los Caballeros de Solamnia, hasta que éstos le dieron la libertad porque ya no suponía amenaza alguna. Ariakan creó una Orden de Caballeros paralela, los Caballeros de Takhisis, y reclutaba a los jóvenes que servirían a la Reina de la Oscuridad. Steel era uno de ellos.
Unos día antes de la investidura de Steel como caballero, Sara se presentó en la posada de Caramon y le pidió ayuda. El guerrero se despidió de su mujer y fueron a buscar a Tanis. Los tres montaron en el Dragón Azul de Sara y llegaron al Alcázar de las Tormentas. Raptaron a Steel y se lo llevaron a la Torre del Sumo Sacerdote. Le explicaron quién era su padre, historia que al principio los Héroes no creían, hasta que después de observar gestos y expresiones del paladín oscuro descubrieron a Sturm en él.
Llevaron a la Torre del Sumo Sacerdote al joven y el mismo señor de la Torre decidió acompañarles con un grupo de caballeros hasta la Tumba de Sturm Brightblade. Los Héroes se arrodillaron ante el cadáver de Sturm, que no se había consumido con el paso del tiempo, seguramente por la Joya Estrella que pendía sobre su pecho.
Cuando Steel se acercó al cadáver, una intensa luz les rodeó. Sturm le dio la joya y la espada a su hijo y después desapareció. El señor de la Torre se dio cuenta de que era un paladín oscuro y empezó a luchar contra los Héroes y el joven, pero estos escaparon. Cuando salieron de la Tumba, Sara sobrevolaba la Torre y les rescató.
Lejos de la Torre del Sumo Sacerdote, el joven Steel estuvo mucho tiempo solo, pensando sobre lo que debería hacer. En el horizonte aparecieron unos Dragones Azules que les habían seguido y decidió convertirse en Caballero de Takhisis, mientras dejaba a su madre bajo la protección de Caramon.
La Joya Estrella elfa evitaba que Steel diera su alma a la Reina de la Oscuridad. A pesar de esto, se convirtió en Caballero de Takhisis.
Gilthas es el enfermizo hijo de Tanis y Laurana. Sus padres le han sobreprotegido. Nunca le dejan salir de casa, no le dejan tomar decisiones propias, no le dejan ir en busca de aventuras. Le subestiman y siguen tratándole como un niño. Pero Gil ansía salir de la jaula de oro en la que está encerrado, desea conocer la tierra de sus antepasados: Qualinesti. Sus rasgos son más elfos que humanos y sus padres evitan hablarle de los elfos.
Jenna es una Túnica Roja, hija de Justarius, que tiene una tienda de magia en Palanthas. Su maestro fue Dalamar, y ahora son amantes.
Acaba de cerrar su tienda cuando unos golpes en la puerta le hacen volver sobre sus pasos. Dos encapuchados le piden un favor: una cita con el Elfo Oscuro. Reconoce sus acentos: sabe que son dos elfos, uno qualinesti, otro silvanesti, dos elfos enfrentados pero recientemente aliados por las circunstancias.
Dalamar acude a la cita. Reconoce sus portes nobles aunque van disfrazados. Conocen la amistad de Dalamar con Tanis y necesitan al hijo de éste para convertirlo en Orador de los Soles. Estos elfos no quieren la unión de las dos comunidades, sino que desean que se mantengan independientes, ni quieren firmar tratados con otras razas.
La unión, afianzada por el matrimonio de conveniencia entre Porthios y Alhana Starbreeze, se consolidaría con el hijo que esperan, ya que la Reina silvanesti está embarazada. Porthios ha sido encerrado en Silvanost y Alhana ha sido retenida en Qualinost, sin poder hacer nada ninguno de los dos para impedirlo. Necesitan coronar al hijo de Tanis como rey de Qualinesti.
De nuevo, Gil se enfrenta a sus padres pidiéndoles visitar la tierra de los elfos, pero estos se niegan rotundamente. Sin embargo, el muchacho ha recibido una invitación de Rhasas, el ilustre consejero del Thalas-Enthia, la comunidad de ancianos que rige las leyes de Qualinesti. Y Gil acudirá a su llamada.
Cuando Tanis descubre que su hijo se ha marchado, sigue sus pasos y termina encontrándose con Dalamar. El elfo oscuro tiene un plan. Sabe lo que se proponen los elfos y se lo cuenta a Tanis. Éste solo quiere recuperar a su hijo. Con un hechizo de invisibilidad aparecen en la Torre de Qualinost.
Gil ha conocido a Alhana y se ha puesto de su parte, pero para salvar la vida de la Reina ha tenido que jurar como Orador de los Soles. Rhasas cree que puede manipular al joven. Tanis y Dalamar no pueden hacer nada para llevárselo y el Semielfo se convierte en un proscrito. En la frontera aparece su hijo para despedirse. Dalamar y Tanis deciden ir a Silvanesti, hacia donde se dirige la ahora proscrita Reina para salvar a su marido de la muerte.
Llega un momento en que Tanis, Laurana, Caramon, Tika, los que se fueron más allá de las estrellas... son relegados a un segundo plano por sus hijos, hijos que al vivir en diferentes ciudades no se conocen más que de oídas.
Sabemos, por historias anteriores, que Caramon y Tika levantaron una posada en Solace, muy transitada en la actualidad por todo tipo de viajeros de Krynn, muchos de ellos magos que dejan presentes en memoria de Raistlin. Tuvieron cinco hijos: Tanin y Sturm, que aspiran a ser grandes guerreros, como su padre, y siempre están en busca de aventuras; Palin, que prefirió seguir los pasos de su tío y empezó a estudiar magia, algo que sus padres no veían con buenos ojos, y Caramon, engañado, fue con su hijo a la Torre de la Alta Hechicería de Wayreth donde su hijo pasó la Prueba; y dos niñas, Laura y Dezra, que únicamente se nombran de pasada.
Sabemos, por otras historias, que la progenie de Riverwind y Goldmoon es numerosa y que los hijos mayores de Caramon visitan a menudo a los Bárbaros de las Llanuras, extasiados por la belleza de sus hijas gemelas. Y corre el rumor de que Raistlin tuvo una hija con una mujer desconocida, cuyo pueblo se llevó al bebé nada más nacer.
Pero hay otros dos vástagos de Héroes que debemos tener en cuenta. De esos dos jóvenes varones habla este libro. Son dos historias independientes entre sí, y quizás los caminos de estos jóvenes se crucen en el futuro.
Steel fue concebido unos años antes de la Guerra de la Lanza. Su madre era Kitiara y su padre es quien menos nos podíamos esperar.
Cuando Kitiara y Sturm se dirigían a Solamnia en busca de la historia de sus respectivos padres, sus difíciles caracteres chocaban entre sí. La lealtad de Sturm era pisoteada por Kitiara, a quien le gustaba decidir y mandar. Ante discusiones constantes, Kit decidió humillarle de una forma cruel: le seduciría de tal forma que el Código y la Medida caerían por su propio peso. Y Sturm era un hombre que, a pesar de luchar contra sus deseos carnales, terminó cayendo en los brazos de Kit. Después de haber conseguido su objetivo, la joven le abandonó.
Un tiempo después, debilitada, encontró una cabaña donde vivía una tejedora, Sara, que no tenía familia. Sara acostó a la guerrera y fue a buscar a una druida, que descubrió el estado de embarazo de Kitiara. Ésta quiso deshacerse del niño, pero si lo hacía moriría, así que se quedó allí hasta que dio a luz y se recuperó. Sara decidió hacerse cargo del niño, a quien Kitiara puso de nombre Steel Brightblade, y al despedirse Kitiara dijo que volvería a buscarlo cuando tuviera edad para luchar. En todos los años que estuvo fuera mandaba regalos y dinero a su hijo, hasta que murió.
Entonces Sara, encariñada con Steel, decidió marchar a Palanthas, ya que nadie buscaría al joven, a quien consideraba como su propio hijo. Steel sabía que ella no era su madre, pero la trataba como tal. Una noche llamaron a la puerta. Era Ariakan, servidor de Takhisis, que venía a buscar al hijo de Kitiara para formarle como Caballero. Se llevó al joven al alcázar de las Tormentas, pero también se llevó a su madre, de la que se encaprichó.
Ariakan era hijo del Señor del Dragón Ariakas y de la diosa del mar, Zeboim. Los Caballeros de Solamnia le encontraron y le tuvieron prisionero durante muchos años en la Torre del Sumo Sacerdote. Ariakan aprendió todo sobre los Caballeros de Solamnia, hasta que éstos le dieron la libertad porque ya no suponía amenaza alguna. Ariakan creó una Orden de Caballeros paralela, los Caballeros de Takhisis, y reclutaba a los jóvenes que servirían a la Reina de la Oscuridad. Steel era uno de ellos.
Unos día antes de la investidura de Steel como caballero, Sara se presentó en la posada de Caramon y le pidió ayuda. El guerrero se despidió de su mujer y fueron a buscar a Tanis. Los tres montaron en el Dragón Azul de Sara y llegaron al Alcázar de las Tormentas. Raptaron a Steel y se lo llevaron a la Torre del Sumo Sacerdote. Le explicaron quién era su padre, historia que al principio los Héroes no creían, hasta que después de observar gestos y expresiones del paladín oscuro descubrieron a Sturm en él.
Llevaron a la Torre del Sumo Sacerdote al joven y el mismo señor de la Torre decidió acompañarles con un grupo de caballeros hasta la Tumba de Sturm Brightblade. Los Héroes se arrodillaron ante el cadáver de Sturm, que no se había consumido con el paso del tiempo, seguramente por la Joya Estrella que pendía sobre su pecho.
Cuando Steel se acercó al cadáver, una intensa luz les rodeó. Sturm le dio la joya y la espada a su hijo y después desapareció. El señor de la Torre se dio cuenta de que era un paladín oscuro y empezó a luchar contra los Héroes y el joven, pero estos escaparon. Cuando salieron de la Tumba, Sara sobrevolaba la Torre y les rescató.
Lejos de la Torre del Sumo Sacerdote, el joven Steel estuvo mucho tiempo solo, pensando sobre lo que debería hacer. En el horizonte aparecieron unos Dragones Azules que les habían seguido y decidió convertirse en Caballero de Takhisis, mientras dejaba a su madre bajo la protección de Caramon.
La Joya Estrella elfa evitaba que Steel diera su alma a la Reina de la Oscuridad. A pesar de esto, se convirtió en Caballero de Takhisis.
Gilthas es el enfermizo hijo de Tanis y Laurana. Sus padres le han sobreprotegido. Nunca le dejan salir de casa, no le dejan tomar decisiones propias, no le dejan ir en busca de aventuras. Le subestiman y siguen tratándole como un niño. Pero Gil ansía salir de la jaula de oro en la que está encerrado, desea conocer la tierra de sus antepasados: Qualinesti. Sus rasgos son más elfos que humanos y sus padres evitan hablarle de los elfos.
Jenna es una Túnica Roja, hija de Justarius, que tiene una tienda de magia en Palanthas. Su maestro fue Dalamar, y ahora son amantes.
Acaba de cerrar su tienda cuando unos golpes en la puerta le hacen volver sobre sus pasos. Dos encapuchados le piden un favor: una cita con el Elfo Oscuro. Reconoce sus acentos: sabe que son dos elfos, uno qualinesti, otro silvanesti, dos elfos enfrentados pero recientemente aliados por las circunstancias.
Dalamar acude a la cita. Reconoce sus portes nobles aunque van disfrazados. Conocen la amistad de Dalamar con Tanis y necesitan al hijo de éste para convertirlo en Orador de los Soles. Estos elfos no quieren la unión de las dos comunidades, sino que desean que se mantengan independientes, ni quieren firmar tratados con otras razas.
La unión, afianzada por el matrimonio de conveniencia entre Porthios y Alhana Starbreeze, se consolidaría con el hijo que esperan, ya que la Reina silvanesti está embarazada. Porthios ha sido encerrado en Silvanost y Alhana ha sido retenida en Qualinost, sin poder hacer nada ninguno de los dos para impedirlo. Necesitan coronar al hijo de Tanis como rey de Qualinesti.
De nuevo, Gil se enfrenta a sus padres pidiéndoles visitar la tierra de los elfos, pero estos se niegan rotundamente. Sin embargo, el muchacho ha recibido una invitación de Rhasas, el ilustre consejero del Thalas-Enthia, la comunidad de ancianos que rige las leyes de Qualinesti. Y Gil acudirá a su llamada.
Cuando Tanis descubre que su hijo se ha marchado, sigue sus pasos y termina encontrándose con Dalamar. El elfo oscuro tiene un plan. Sabe lo que se proponen los elfos y se lo cuenta a Tanis. Éste solo quiere recuperar a su hijo. Con un hechizo de invisibilidad aparecen en la Torre de Qualinost.
Gil ha conocido a Alhana y se ha puesto de su parte, pero para salvar la vida de la Reina ha tenido que jurar como Orador de los Soles. Rhasas cree que puede manipular al joven. Tanis y Dalamar no pueden hacer nada para llevárselo y el Semielfo se convierte en un proscrito. En la frontera aparece su hijo para despedirse. Dalamar y Tanis deciden ir a Silvanesti, hacia donde se dirige la ahora proscrita Reina para salvar a su marido de la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario