Lo que más me fastidia de las 8 de la mañana es oír el continuo martilleo que parece perforar las paredes de mi casa, sobre todo cuando duermo. Ahora se escucha lejano, han llegado al nivel del suelo, por debajo de mi piso. La tapia que cerraba el patio interior fue derrumbada completamente. Ahora entran los rayos de sol, veo más ventanas y el resto de edificios. El Neng también desea que terminen.
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