No se refiere a que la película sea un ladrillo, más bien es al revés, porque la trama argumental es bastante amena, aunque algo increíble para que ocurra en un instituto. El objeto que da nombre a la película es un ladrillo, pero no cualquier ladrillo, sino uno de heroína.
Hay una serie de personajes peculiares, unos legales y otros fuera de la justicia, aunque siempre con buenas coartadas.
Brendan (Joseph Gordon-Levitt), el joven detective que pondrá a cada uno en su lugar, separando el grano de la paja y adelantándose a lo que va a ocurrir.
The Brain (Matt O´Leary), ciertamente el cerebro que ayuda a Brendan y que saca información.
Emily (Emilie de Ravin), ex novia de Brendan y de varios más, que se mete de lleno en el mundo de la droga.
Laura (Norah Zehetnet), la pija inteligente, que sabe colocarse en el lugar de los ganadores. Una visionaria que se da cuenta demasiado pronto de que Brendan va a descubrir todo.
The Pin (Lukas Haas), el que controla todo el cotarro, el jefe de las operaciones, un joven rodeado de matones a los que paga para que nadie se pase de listo.
Tugger (Noah Fleiss), uno de los matones. No puede controlar su fuerza ni su nervio, y aunque parezca que no tiene muchas neuronas, al final descubrimos que juega a dos bandas. Emily también fue su ex novia.
Dode (Noah Segan), un yonki enamorado de Emily. La droga controla su cerebro.
Hace tres meses que Brendan y Emily dejaron su relación. Ella se buscó dudosas amistades que su novio no veía con buenos ojos, sin embargo sigue enamorado de ella.
Un día recibe una llamada de una Emily asustadiza que le pide ayuda. Habla tan rápido que lo único que Brendan saca en claro es una palabra: "ladrillo". Intenta averiguar cosas sobre lo que está haciendo la joven, hasta que la encuentra, drogada, en compañía de su novio actual, Dode.
Tirando de la cuerda, llega hasta The Pin, un joven metido hasta el cuello en asuntos de drogas. Siempre rodeado de gente y vendiendo droga en su casa, la casa de sus padres que le sirve de tapadera, alguien se la intenta jugar, pero todavía no ha descubierto quién. Cuando Brendan intenta camuflarse en su grupo, The Pin le habla de los ladrillos: diez ladrillos de heroína demasiado peligrosos, de los que solo se quedó con dos, a pesar de las pérdidas. Un día desapareció el ladrillo y las pruebas apuntaban a Emily. El último lo roba otra persona, la arpía de Laura, que en cierto momento se pone de parte de Brendan, pero éste sabe que es peligrosa y se anticipa a lo que va a pasar. Ha contado la versión de los hechos, de todo lo que ha descubierto, al director del instituto y ha quedado con Laura... mientras registran las taquillas. Pero Laura tiene la última palabra: el hijo que esperaba Emily no era ni de Tugger ni de Dode, estaba de tres meses.
Hay una serie de personajes peculiares, unos legales y otros fuera de la justicia, aunque siempre con buenas coartadas.
Brendan (Joseph Gordon-Levitt), el joven detective que pondrá a cada uno en su lugar, separando el grano de la paja y adelantándose a lo que va a ocurrir.
The Brain (Matt O´Leary), ciertamente el cerebro que ayuda a Brendan y que saca información.
Emily (Emilie de Ravin), ex novia de Brendan y de varios más, que se mete de lleno en el mundo de la droga.
Laura (Norah Zehetnet), la pija inteligente, que sabe colocarse en el lugar de los ganadores. Una visionaria que se da cuenta demasiado pronto de que Brendan va a descubrir todo.
The Pin (Lukas Haas), el que controla todo el cotarro, el jefe de las operaciones, un joven rodeado de matones a los que paga para que nadie se pase de listo.
Tugger (Noah Fleiss), uno de los matones. No puede controlar su fuerza ni su nervio, y aunque parezca que no tiene muchas neuronas, al final descubrimos que juega a dos bandas. Emily también fue su ex novia.
Dode (Noah Segan), un yonki enamorado de Emily. La droga controla su cerebro.
Hace tres meses que Brendan y Emily dejaron su relación. Ella se buscó dudosas amistades que su novio no veía con buenos ojos, sin embargo sigue enamorado de ella.
Un día recibe una llamada de una Emily asustadiza que le pide ayuda. Habla tan rápido que lo único que Brendan saca en claro es una palabra: "ladrillo". Intenta averiguar cosas sobre lo que está haciendo la joven, hasta que la encuentra, drogada, en compañía de su novio actual, Dode.
Tirando de la cuerda, llega hasta The Pin, un joven metido hasta el cuello en asuntos de drogas. Siempre rodeado de gente y vendiendo droga en su casa, la casa de sus padres que le sirve de tapadera, alguien se la intenta jugar, pero todavía no ha descubierto quién. Cuando Brendan intenta camuflarse en su grupo, The Pin le habla de los ladrillos: diez ladrillos de heroína demasiado peligrosos, de los que solo se quedó con dos, a pesar de las pérdidas. Un día desapareció el ladrillo y las pruebas apuntaban a Emily. El último lo roba otra persona, la arpía de Laura, que en cierto momento se pone de parte de Brendan, pero éste sabe que es peligrosa y se anticipa a lo que va a pasar. Ha contado la versión de los hechos, de todo lo que ha descubierto, al director del instituto y ha quedado con Laura... mientras registran las taquillas. Pero Laura tiene la última palabra: el hijo que esperaba Emily no era ni de Tugger ni de Dode, estaba de tres meses.
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