
El trece siempre me dio mala suerte.
Si echo marcha atrás, a la noche de hoy del año 2005, se me pone la piel de gallina.
Todo está en penumbra en un dormitorio extraño. Las sábanas huelen a lavanda. La noche emite ruidos lejanos tras las rendijas. Una mujer está sentada cerca de mí.
Estoy drogada. Lucho para que mis ojos no se cierren en la oscuridad. Tengo miedo. Estoy sola.
Un rato después alguien me quita la sábana que cubre mi cuerpo y aprieta, aprieta fuertemente causándome un dolor terrible, que me hace saltar de la cama, todavía soñolienta. También la señora que está junto a mi cama abre los ojos, asustada.
El doctor Gil dijo entonces: "Tengo que operarte mañana a primera hora".
Estábamos trabajando en Ávila. Al salir de casa aquel día dije: "Es día 13, un mal augurio". Y tanto que lo fue, que esa noche estaba durmiendo en el hospital.
No sé por qué tengo que acordarme de una fecha así. Quizás es porque si cierro los ojos vuelvo a revivirlo todo. Aquella madrugada el médico apareció en la habitación sobre esta hora; acababa de salir de una operación.
Cuando mis padres recibieron la llamada de que me habían ingresado y hablaron con unos amigos de Ávila, aparecieron allí y la señora se quedó conmigo. Ellos aparecerían al día siguiente, a primera hora.
Solo era una hernia umbilical, pero todavía hoy me impresiona el quirófano. Hace dos años entré por vez primera en uno. Pero cada 13 y 14 de julio volveré a revivir todo aquello. Creo que aquel es el hospital más tranquilo que he conocido. Me quedé allí porque el médico me pareció muy eficiente, aparte de simpático. Se le notaba que sabía lo que hacía y además hablaba sin tecnicismos, lo que se agradece.
Que no nos toque.
Si echo marcha atrás, a la noche de hoy del año 2005, se me pone la piel de gallina.
Todo está en penumbra en un dormitorio extraño. Las sábanas huelen a lavanda. La noche emite ruidos lejanos tras las rendijas. Una mujer está sentada cerca de mí.
Estoy drogada. Lucho para que mis ojos no se cierren en la oscuridad. Tengo miedo. Estoy sola.
Un rato después alguien me quita la sábana que cubre mi cuerpo y aprieta, aprieta fuertemente causándome un dolor terrible, que me hace saltar de la cama, todavía soñolienta. También la señora que está junto a mi cama abre los ojos, asustada.
El doctor Gil dijo entonces: "Tengo que operarte mañana a primera hora".
Estábamos trabajando en Ávila. Al salir de casa aquel día dije: "Es día 13, un mal augurio". Y tanto que lo fue, que esa noche estaba durmiendo en el hospital.
No sé por qué tengo que acordarme de una fecha así. Quizás es porque si cierro los ojos vuelvo a revivirlo todo. Aquella madrugada el médico apareció en la habitación sobre esta hora; acababa de salir de una operación.
Cuando mis padres recibieron la llamada de que me habían ingresado y hablaron con unos amigos de Ávila, aparecieron allí y la señora se quedó conmigo. Ellos aparecerían al día siguiente, a primera hora.
Solo era una hernia umbilical, pero todavía hoy me impresiona el quirófano. Hace dos años entré por vez primera en uno. Pero cada 13 y 14 de julio volveré a revivir todo aquello. Creo que aquel es el hospital más tranquilo que he conocido. Me quedé allí porque el médico me pareció muy eficiente, aparte de simpático. Se le notaba que sabía lo que hacía y además hablaba sin tecnicismos, lo que se agradece.
Que no nos toque.
2 comentarios:
A mi ya me toco. Alla por 3º de la ESO empece a notar un dolor intenso en el abdomen, siendo el resultado apendicitis aguda, a punto de pasar a peritonitis.
Raja, corte, cosida, drenaje y a rascarla.
Hoy luzco una preciosa cicatriz digna del mayor de los espadazos.
PD: yeyeyeyeye vaya trozo que llevo
Pues debías tener unos dolores horribles. Conocí a una chica que tuvo peritonitis y no podía ni andar.
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