lunes, julio 16, 2007

1000

Ésta es la entrada número 1000 de mi blog. No imaginaba, en abril del año pasado, que seguiría haciéndolo durante tanto tiempo. No escribo porque me considere una persona que escribe bien o mal, sino como una imperiosa necesidad de contar cosas, de no dejar que se acumulen dentro conocimientos ni pensamientos que podrían crear en mí cierto caos. Escribo porque necesito expresar lo que siento, lo que veo, lo que aprendo, porque necesito contar y compartir cosas. A veces no me fijo si repito, ni en la redacción, ni en el vocabulario utilizado, que sé que podría pulir mucho más. Pero esto no es un curso de técnicas narrativas.
A veces necesito escribir. Da igual que sea un blog, una hoja de Word, una libreta o un papel en blanco. Considero que contar lo que tenemos dentro es como una bendición, sea positivo o negativo. Sacarlo es bueno, siempre.

Estoy últimamente pasando una mala racha. Se ha caído el castillo de naipes en el que creí durante toda mi vida. Creo que siempre me protegieron en demasía. El resultado es que he optado por lo mejor para mí en estos momentos. Sabía que un día se hundiría todo aquello en lo que me hicieron creer durante un tiempo, pero no sabía que fuera de una manera tan cruel.
Llega un momento en que toda persona necesita realizarse como tal y si hay obstáculos que te impiden madurar como persona hay que acabar con ellos antes de que ellos acaben contigo. Cuesta arrancar las raíces, sin embargo yo lo he hecho. Nunca seré más mujer que lo que soy ahora. Pero para volver a renacer he tenido que morir.
En los últimos días me he sentido presionada, humillada por imágenes pasadas de mi vida, me he visto abocada a una realidad no muy agradable. He visto los límites que me han impuesto en muchas ocasiones, el control que se ha tenido sobre mi persona. He llorado, todo lo que llevaba dentro se me ha hecho trizas y mientras recompongo mis fragmentos, observo que mi vida es mía, que nadie puede ponerme límites, ni obstáculos, ni quitarme la libertad. Nadie puede arrebatarme lo que es mío. Y nadie volverá a robarme los momentos felices. Ya no.

Digan lo que digan, cada uno debe vivir su vida. Y hay ciertas personas que no entienden esto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es como una especie de cumpleaños no?
felicidades pues ;)

y bueno, espero que superes todos esos obstáculos y te sobrepongas al caos...seguro que lo consigues, siempre me has parecido una tía dura

cuidate, un beso

K dijo...

Gracias.

Dice un viejo proverbio chino: "Si te caes siete veces, levántate ocho".